En una sociedad como la española donde gusta debatir sobre todo, siempre hay un tema candente que nunca pasa de moda: los límites del #Humor. ¿Sobre qué cosas se puede bromear y sobre cuáles no? ¿Dónde está el límite en los chistes? Estas preguntas se encuentran siempre a la orden del día en el plano social e, incluso, dentro de los propios humoristas. Sin la intención de resultar pretencioso, a continuación expondré mi #Opinión al respecto, sentando como base previa que el humor es un escenario de ficción subjetiva y que por lo tanto todo pensamiento al respecto es igualmente válido y respetable.

Me he criado en una familia dedicada al mundo de la interpretación (concretamente al teatro) y desde pequeño llevo presenciando numerosos quebraderos de cabeza a la hora de establecer ciertos límites en el plano de la comedia y el humor.

A nivel más personal, me he encontrado en varias ocasiones con un argumento muy socorrido: "Puedes hacer bromas de todo menos X temas". ¿Cuáles son esos temas? Curiosamente siempre son aquellos con los que una persona determinada se encuentra más familiarizada.

Bajo mi modesto punto de vista, el humor no tiene límites, o al menos no debería tenerlos. Pienso que se puede bromear sobre cualquier tema. Sin excepciones. ¿Puedo hacer chistes sobre terrorismo? Sí. ¿Y sobre enfermedades terminales? También. ¿Y de feminismo? Claro. Todo, absolutamente todo, debe permitirse en el humor puesto que nos encontramos en un plano ficticio y la ficción no puede censurarse en una sociedad democrática como en la que nos desenvolvemos.

¿Eso significa que todo hace gracia? Obviamente no. Y es que el humor discurre en dos direcciones.

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Del comediante al espectador y de este último al humorista. Al igual que el primero debe tener el derecho de hacer chistes sobre lo que estime gracioso, tú, como espectador, tienes el mismo derecho para sentirte ofendido por un determinado tema y no considerarlo oportuno y/o gracioso. En eso consiste la libertad de expresión, en la libre elección tanto del humor que se produce como del que se reclama. Y es que, aunque el humor no tiene límites, las personas sí que tienen sus propios límites sobre el humor. Como decía al principio, este campo humorístico se engloba dentro de la ficción y como tal, nos encontramos en un plano subjetivo, que se rige en función de los deseos de cada persona. Si te gusta hacer humor sobre putas, hazlo. Eres libre para ello. Si a ti te gusta ver esos chistes, adelante, ve a verlos. Que por el contrario te ofende ese humor, pues no vayas, olvídalo o incluso recrimínale su comportamiento, pero nunca le prohíbas que se exprese con libertad ficticia. Vive y deja vivir que, por el momento, la ficción no nos afecta a la vida real.

En la prestigiosa película de Woody Allen 'Delitos y faltas', uno de los personajes afirma que "la comedia es tragedia más tiempo". Parafraseando esta frase, yo diría que "el humor es tragedia más distancia". Nos reímos de aquello que no nos afecta en primera instancia ya que no empatizamos con ello, pero recriminamos el humor que se basa en problemas o comportamientos que nos tocan de lleno. Esta división de lo que se puede o no hacer humor en función de la premisa espacio-tiempo me parece poco respetable porque estás basando la comedia en tus propios intereses. Por tanto, y ya para concluir, no se debería coartar la libertad de creación humorística porque entraríamos en un escenario de censura y falta de libertad de expresión más propio de una dictadura.