Una amiga me comentaba que encontró un vídeo sobre cómo hacerse un automasaje y que era la primera vez en su vida que se lo hacía. Esto me hizo reflexionar sobre cómo cuidamos las mujeres nuestro cuerpo. El principal enfoque del cuidado de nuestro cuerpo es el de la belleza. Eso implica que somos capaces de hacer cosas en contra de nuestra salud sólo para mantener ideales de belleza heredados: juanetes por llevar tacones, varices por usar cera caliente, malestar digestivo por usar fajas.... Nunca hacemos nada simplemente para sentirnos bien: masajes en los pies, por ejemplo.

Esa reflexión también me llevó a la conclusión de que esa prioridad en el enfoque belleza nos lleva a odiar nuestro cuerpo si no cumple las expectativas.

Pintamos nuestra cara para enmascarar nuestro rostro porque no lo juzgamos bonito sin el maquillaje. Alimentamos mal nuestro cuerpo enfocando la nutrición en lo que adelgaza en vez de en lo que nutre.

No se nace femenina

Parece ser que lo femenino hay que defenderlo, no naces femenina, en realidad debes demostrar que lo eres ajustando tu comportamiento a lo que debe ser femenino: maquillaje, zapatos incómodos, ropa ajustada.... Con la ropa ajustada tiene gracia eso de que si enseñas escote es señal de que tienes alta autoestima, y que la liberación de la mujer pasa por ser descarada en el sexo, llevar ropa provocativa o enseñar la desnudez, que no lo crítico pero no creo necesaria la bandera. Los hombres, por ejemplo, no concretan su #Libertad en la desnudez. Por eso, mi teoría es que la liberación de la mujer no la ha liderado la mujer siempre.

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Y para qué hablar de lo femenino en cuanto los roles. Antes, una mujer tenía que ser limpia, ordenada, sumisa en las tareas y, en definitiva, una ama de casa obediente. Ahora, que supuestamente nos hemos liberado, tenemos que ser todavía limpias, ordenadas y todavía una casa sucia es la carta de presentación de una mujer en tela de juicio. Pero encima tiene que ir a la empresa y comportarse como un hombre agresivo. Eso sí, con ropa femenina.

Las mujeres vivimos como burros persiguiendo zanahorias porque nada que tenga que ver con los Derechos de las mujeres que tanto quieren defender todos los colectivos, viene directamente de nuestros verdaderos deseos. #MYHYV