No seré políticamente correcto, y sé separar la obra artística del personaje. El actor Guillermo Toledo, Willy para los amigos, ha hecho algunas cosas notables, pero en Internet, como le ha pasado a otro actor, Toni Cantó, les perdió el querer llamar la atención disfrazándola de denuncia o visión sarcástica de la actualidad, llegando en el caso del valenciano a negar la violencia de género.

Toledo no ha llegado a eso, pero más de una vez se ha puesto a la gente en contra él solito, incluso a sus mismos colegas ideológicos, por su falta de tacto al tratar cualquier tema. Incluso parecía ofenderse si no escuchaba carcajada general a cualquier gracieta suya.

Le han cerrado su página de #Facebook, aunque no es la primera vez, por atacar al atleta cubano, nacionalizado español, Orlando Ortega, que ganó una medalla en Rio 2016, llamándole “gusano” y “traidor a la Revolución”. Quiso denunciar que no se acordaba la gente de él, antes de la medalla olímpica, “por ser negro, pobre y cubano”. En eso estoy muy de acuerdo, pero nos hace recordar al añorado Pepe Rubianes, que en este asunto, hubiera sido más acertada su crítica, sabiendo lo que tuvo que soportar hasta su muerte el 1 marzo 2009 por criticar, a su estilo, a la España negra que asesinó a Federico García Lorca y a miles de compatriotas durante la dictadura franquista, con su famosa declaración en TV3 sobre la unidad de España.

Toledo no es Rubianes, ni mucho menos.

Tampoco es Charlie Hebdo, de los que ya conocemos sus terribles sacrificios para defender la #Libertad de Expresión (y cómo él metió la pata precisamente en este tema). Algo a lo que Toledo no sabe llegar, perdido por sus pretensiones de llamar la atención como sea y seguir en el candelero. La legendaria revista francesa acertaba más que él incluso en el arriesgadísimo chiste de humor negro sobre el niño sirio ahogado en las playas de Turquía, insinuando que en el presunto paraíso occidental sólo encontraría como ventaja descuentos en el menú infantil de locales de comida rápida.

Toledo denuncia “un linchamiento mediático-popular” contra él. No parece que sea él quien se considerara un mártir. Los aludidos antes, Rubianes y Charlie Hebdo, sí pueden considerarse mártires. Incluso Les Guignols de l’Info, que fueron linchados desde España cuando parodiaban, sin adularlos, a los deportistas españoles.

Vídeos destacados del día

Tiene derecho Toledo a la libertad de expresión. No hubiera cerrado su página, pues aun así, tuvo la delicadeza de no defender algo que ni un Torrente progre hubiera defendido. El interés por lo que decía hubiera decrecido a medida que cambiaran los gustos de la gente, como ha pasado con algunos que defienden unos valores ya anticuados, véase los señores de canales ultraconservadores, que languidecen por su poquísima audiencia.

Pero le pierde su aire de superioridad, que le hace parecerse más a Fernando Sánchez Dragó, Alfonso Ussía o Salvador Sostres, también prepotentes y que se creen Dios. He leído a gente de izquierdas criticar con más inteligencia cualquier tema, como el patriotismo exaltado cuando precisamente las medallas de Rio 2016. Por ello, casi nunca he estado de acuerdo con él, y menos cuando ataca a Podemos, como si fuera un comisario político de IU que teme perder hegemonía. #Willy Toledo