Total, que ni cambio, ni recambio, ni nada de nada; seguimos igual. El de facto inevitable pacto entre PP y Ciudadanos ha hecho de Ana Pastor la nueva presidenta del Congreso de los Diputados, y probablemente hará de Mariano Rajoy el nuevo Presidente de España. Dos de las razones que han facilitado dicho pacto han sido la escasa relevancia electoral del partido naranja que se ha quedado muy por detrás de lo se auguraba, y a que Rivera le ha cogido gustillo a esto de la política porque no parece dispuesto a bajarse del barco.

¿Y dónde ha quedado la esperanza del cambio? Si echamos la vista atrás, tras el #15M (en el año 2011, hace 5 años ya) nos las prometíamos muy felices con la participación ciudadana, un movimiento que contaba con la importancia de las bases, ... Creíamos que aquella marea de gente en las calles podía desembocar en algo diferente, otra manera de hacer política, en la que los ciudadanos y ciudadanas tendrían más peso.

¿Qué fua de aquel furor popular?

Como resultado de los Movimiento de los Indignados surgieron varios partidos, siendo #Podemos aquel que consiguió aglutinar a un mayor número de ciudadanos y ciudadanas, lo que se vio reflejado en las europeas de 2014. Sin embargo para entonces el partido ya estaba cerrando filas y su configuración quedaba cada vez más clara. Curiosamente, salvo puntos concretos, como el de la financiación (hay que reconocer que no deben dinero a grandes entidades a diferencia del resto de los grandes partidos). El partido se parecía cada vez  más a un partido tradicional. Ejemplo de esto tenemos la creación de una cúpula en la que se ven muy pocas caras nuevas desde la formación de la misma, disidencias internas solventadas de formas no muy elegantes, etcSi alguien todavía piensa que entrando ahora en el Podemos podrá en poco tiempo tomar decisiones que cambiarán para mejor su ciudad, el bien común y demás, se va a llevar una ingrata sorpresa, ya que verá que se ha adentrado en un partido político como otro cualquiera en el que hay que hacer carrera.

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Con esto no habría mayor problema si no fuera porque Podemos todavía se presenta como el partido del cambio, cuando han adoptado las formas de los partidos políticos tradicionales y se han amoldado sin mayor problema y en poco tiempo a las normas del juego. Como resultado de este proceso hemos tenido dos votaciones, en las cuales el PP ha sumado votos. 

Los que han votado ya saben a lo que han votado; nadie los ha engañado y lo han hecho a conciencia (si no cómo explicar que en medio de flagrantes casos de corrupción el PP haya ganado escaños). Pensándolo en frío, tres meses sin gobierno formado y el mundo ha seguido girando, así que no es de extrañar que el hastío haya ganado adeptos, permitiendo a la derecha afianzarse en su posición.