En el Arte Contemporáneo hay aciertos y desaciertos; opiniones muy contrapuestas que van desde un auténtico rechazo,  hasta una pasión desenfrenada por él... yo quisiera empezar mi relato, mi reflexión en torno a Mark Rothko.

Hace años me enseñaron qué se escondía detrás de la obra de Mark Rothko. Si tuviera que resumirla en tan solo una frase sería algo así como "El Arte puede envolverte y decirte, puede llamarte, puede fascinarte, sin necesidad de acudir a la representación, solo con la abstracción"... aquí ya empezaría la polémica... Una pintura no figurativa la puede hacer cualquiera, etc., etc. pero yo me quiero basar en una de las reflexiones que tan sensatas como humildes y no faltas de razón, al menos para mí, hace uno de los historiadores del Arte más conocidos, Ernst Gombrich.

Como afirma Gombrich ante el Arte Contemporáneo deberíamos adoptar una actitud intermedia... ni el "No" absoluto ni el "Sí" esnobista por miedo a que nos tachen de "poco entendidos" y ese largo etc. que ya todos conocemos... Pero siguiendo con mi relato en torno a Rothko e intentando no aburrirte lector, continuo mi historia "Rothko"... decidí conforme avanzaba por el museo que cuando llegara ante tal cuadro, me quitaría todas las etiquetas que había aprendido y solo observaría con los ojos de un niño... Realmente Rothko inundó mi alma, sentí esa espiritualidad de la que hablan los libros y que apenas dislumbraba en las hojas de los manuales... sentí esa espiritualidad con tan solo unos colores... aquella sensación me sorprendió a mi misma fuerte y gratamente... Cada uno llevamos un crítico dentro...

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no nos dejemos inflluenciar por nada ni nadie a la hora de sentir el Arte, podemos perdernos mucho... Dicen los expertos que para que el Arte se considere como tal, debe pasar la prueba del tiempo; solo éste nos dirá que era realmente Arte y qué no lo era. ¿Y si empezamos nosotros a desafiar la prueba del tiempo, a ofrecer nuestro pronóstico desde una auténtica reflexión, libre de prejuicios? #Universidad #Educación #Historias