A falta de una semana para las Elecciones generales que deberían romper con la inmovilidad política actual, es necesario poner el punto sobre las íes en ciertos aspectos que confunden y manipulan la decisión de muchos Ciudadanos. Y nunca mejor dicho, Ciudadanos, uno de los partidos de la nueva política que viene a regenerar España con mucho marketing y descaro (por decirlo de alguna forma elegante y amable).

El partido de Albert Rivera, siempre se ha mostrado muy comprometido con la lucha contra la corrupción, de hecho, es uno de las motivaciones que destacan como activo en su decisión de llevar a cabo el salto a la política nacional.

Pese a tal predisposición, Ciudadanos ya ha sufrido casos de corrupción entre sus filas, como sería el caso de ex cargos públicos como Antonio Sanchez, Fernando Mut o Manuel Erdozain, todos ellos imputados junto a su caso más famoso, Jordi Cañas, exparlamentario en Cataluña imputado por corrupción y apartado por Ciudadanos, apartado en Europa como asesor con un sueldo privilegiado, algo que suele pasar cuando eres un delincuente en España.

Otra gran estrategia de marketing llevada a cabo por la formación naranja ha sido la de presentarse como un partido nuevo y regenerador. Pero nada más lejos de la realidad, sus filas están formada por ex políticos e individuos con praxis político-administrativa proveniente de todo tipo de ideologías y partidos tan antiguos como la CDS de Adolfo Suarez.

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Ciudadanos, es ese partido nuevo de trinca, que pese a ser nuevísimo se presentó a las elecciones generales de 2008, obteniendo un 0.18 % de los votos, resultados similares a los obtenidos en las europeas de 2009. Si es cierto que esos resultados ya cambiaron en las municipales de 2011, donde Ciudadanos ni se presentó por no lograr un pacto con UPyD, elecciones en las que C’s acabo pidiendo el voto para el partido magenta.

Si nos acercamos a la situación política actual, electoralista y de difusión programática de los partidos, podemos observar como Ciudadanos se presenta como el partido que desea acercar a España a los modelos de gestión nórdicos. Algo que es falso. Un ejemplo sería la reforma fiscal propuesta, por no hablar de la reforma laboral, la cual se encuentra exageradamente alejada del modelo danés, tan amado por Albert Rivera, ya que reduciría la recaudación del Estado vía IRPF y aumentaría los recursos orientados hacia el sector financiero, el cual guía las políticas de Ciudadanos a través de su Think Thnak, FEDEA (Fundación de Estudios de Economía Aplicada) la cual está financiada por: Abengoa, Abertis, Banesto, BBVA, Banco Sabadell, Banco de España, La Caixa, Banco Popular, Iberdrola, Bolsa de Madrid, Fundación Ramón Areces (El Corte Inglés, vaya), Caja Madrid, Grupo Santander, Repsol, Corporación Financiera Alba y McKinsey & Company son sus patrocinadores

 

Por último, Ciudadanos se presenta como aférrimo defensor de los derechos humanos, sobretodo en Venezuela, uno de los países potencialmente más ricos de latinoamerica.

Curiosamente, Albert Rivera se olvida de hablar de Honduras, un país tan latinoamericano como Venezuela, pero donde se producen la mayor cantidad de asesinatos por cuestiones políticas. En definitiva, nos encontramos ante un gran producto del marketing y la mercadotecnia en general que pese a sus esfuerzos no conseguirá ofrecer continuísmo a los partidos institucionales en España.