"Lo bueno, si breve, dos veces bueno", decía Baltasar Gracián; la pasada legislatura nunca sabremos si pudo ser buena, en todo caso es un hecho que ha sido un fracaso.

Nacida en tiempo de pavo y turrón y fenecida en tiempo de paella y gazpacho, tiene mucho de tragedia española esta legislatura fallida, ese intento de poner final al bipartidismo, que a lo único que ha sabido poner final es a la capacidad de consenso. Si digo tragedia española es porque en España este género tiene mucho de tragicomedia, el espíritu ruin de la picaresca sigue impregnando esta sociedad, capaz de lo mejor y de lo peor en un mismo acto, Mariano Rajoy se ha marchado siendo presidente, en funciones, pero presidente, con el enorme mérito de haber cargado con el botijo y el orinal, haberse acostado a dormir la siesta y dejar la bronca en el patio de los demás.

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Pedro Sánchez llegó a su candidatura con la sombra de Susana Díaz acompañándole a cada paso, con su esbelta figura transformada en diana para los rifles de francotiradores de su propio partido que ansiaban abatirle, pero aguantó, para tener que decir que no a los cheques en blanco que le ofrecieron firmar Mariano Rajoy y Pablo Iglesias, el primero era la continuidad, el segundo el cambio y Pedro Sánchez el general que no quiso ser soldado.

Pablo Iglesias y sus chicos de Podemos jugaron duro, dialéctica abierta y ninguna cesión, navegaron con el viento a favor empujados por las mareas del cambio, la perspectiva de unas nuevas Elecciones les brindaban la oportunidad de adelantar a un partido centenario como el PSOE y dejaban el problema en la sede de Ferraz.

Albert Ribera se quedó corto, el centrismo moderado no cumplió con las altas expectativas, si bien irrumpió con fuerza en el parlamento, no obtuvo un número suficiente de escaños como para tomar el poder o para concederlo y Alberto Garzón languideció en la soledad de una Izquierda Unida barrida por la marea de Podemos.

Ya están las encuestas vaticinando lo que puede venir, el "zarpazo" de Unidos Podemos al PSOE y el poco efecto que le causan los constantes escándalos de corrupción al PP, ¿que les decía de tragicomedia? nos hemos hecho inmunes al pillaje, como lo hacen los virus a los antibióticos por sobre-exposición.

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Y Alberto Garzón, ese nuevo chico de IU al que Pablo Iglesias ninguneaba, ahora es el refuerzo que necesita el líder podemita, para destronar a Pedro Sánchez como primer candidato de la izquierda con un catálogo de Ikea camino del 26 de junio.