En la jornada de ayer domingo, fruto de la escasez de contenido político que nos está brindando esta campaña electoral o del aburrimiento típico de este día de la semana, empezó a correr por las redes sociales a ritmos vertiginosos un vídeo de escasos nueve segundos en el que se acusaba al líder del PSOE de "racista". En las imágenes en cuestión, Pedro Sánchez saluda a unos niños de raza negra en plena calle y poco después se limpia la mano empleada en el gesto con los pequeños. Esta pequeña nimiedad fue argumento suficiente para lanzarse a la yugular del candidato socialista.

Lo cierto es que, en un primer visionado, es cierto que parece que realiza un gesto con marcada connotación racista.

Incluso un servidor se indignó al visualizar inicialmente el vídeo en un tuit que ya se había viralizado. Pero estupefacto por la reacción que había tenido un político autodenominado de izquierdas y que no suele ser propenso a realizar estas fechorías, decidí observar el contenido fotograma a fotograma hasta observar como uno de los niños que había estrechado la mano a Pedro Sánchez también se sacudía su extremidad como si estuviera sudada o pringosa por haber comido algo dulce como un helado, por ejemplo. Es ahí cuando me di cuenta que había sido víctima de un microracismo, un comportamiento que, lamentablemente, todos y todas, muy a nuestro pesar, en algún momento cometemos por la sociedad en la que nos desenvolvemos.

No fui el único. Conforme fue avanzando el día, varias cuentas oficiales del Partido Popular y algunos simpatizantes de Podemos se indignaron con este vídeo y lo utilizaron como arma arrojadiza contra el PSOE.

Vídeos destacados del día

La indignación sorprende que llegara de algunos políticos como Xavier García Albiol (PP), conocido por su discurso xenófobo o su famoso "Limpiando Badalona" o del partido por completo, caracterizado por sus devoluciones en caliente en Melilla o negar la seguridad social a inmigrantes sin papeles. Tal fue el cinismo observado en las redes que Pedro Sánchez no tardó mucho en desmentir públicamente las acusaciones que se estaban vertiendo sobre él a través de su cuenta de Facebook, remarcando que en política "no todo vale".

En el ámbito político, cuando realizas una campaña de desprestigio contra otro candidato puede ocurrir lo que se conoce como "efecto rebote", esto es, que las acusaciones de linchamiento que viertes se te vuelven contra ti. Eso es lo que le ha pasado al Partido Popular y a parte de los votantes de Podemos, que queriendo tachar de racista al candidato socialista han terminado por retratarse y ser ellos los señalados con dicho calificativo. No hay nada más racista que pensar automáticamente que el hecho de sacudirse una mano al saludar a un negro significa que le da asco o le provoca desprecio.

¿Por qué lo que nos viene primeramente a la cabeza es eso y no que tiene la mano manchada? ¿Tal vez hubiéramos pensado lo mismo si el niño hubiera sido blanco? Asociar la suciedad, el contagio de enfermedades y demás reacciones de asco o displicencia a la raza negra es lo más racista que puede existir.

Afortunadamente muchos se dieron cuenta de su error y rectificaron. Otros, sin embargo, mantienen sus injustificadas indignaciones en Twitter. Y es que quien es racista, no lo puede disimular porque hasta las costuras le hacen llagas.