La representación nos inunda, nos rodea, nos satura. Es algo completamente fundamental en nuestras vidas, algo que necesitamos y de lo que dependemos. Desde los inicios del Cine, la representación siempre ha sido una herramienta fundamental para “educar” a la sociedad ya que inculcan valores y pautas conductuales que muchas veces los espectadores ni advertimos, pero sí interiorizamos.

A nivel general y una vez establecida la supremacía de Hollywood, se estandarizó y generalizó la representación de los roles (masculinos y femeninos) de una forma muy diferenciada, donde el varón siempre aparece como el sujeto activo empoderado y la mujer como el “objeto” y el personaje pasivo.

Esto lo vemos de manera clara en la fantasía y sus dos vertientes principales a saber: el género de terror y el melodrama romántico.

En los films de terror, en la inmensa mayoría de los casos  podemos ver a la mujer como la débil y frágil a la que generalmente dañan para llamar la atención del personaje masculino (activo, rescatador). No faltarán jamás los desesperados gritos femeninos como banda sonora que acompañará al films de principio a fin.

Por otro lado en los melodramas románticos, se nos presenta una mujer delicada y frágil que necesita inevitablemente el amor para seguir adelante, porque de otro modo, se dedicará todo el film a mostrárnosla desesperada y viviendo una vida "vacía".

Cabe destacar, que tal como se señala Freud los hombres en el cine, son los que tienen el poder de actuar, no las mujeres, y esto se debe a que todo esté impregnado de mirada masculina.

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Desde el principio de los tiempos hemos vivido en una sociedad patriarcal en la que el hombre siempre ha tenido el poder de actuar sobre la sociedad y las cosas, lo que se potenció con la llegada del cine y las figuras masculinas representas mediante héroes y triunfadores, atribuyendo así a la mujer un papel pasivo en las pantallas y por ende en la sociedad.

Ahora bien, ¿a qué se debe la popularización de este tipo de géneros? Podemos decir que se debe a la asimilación identitaria de género y sexual que se impone y refuerza mediante este tipo de representación, de este modo, tanto hombres como mujeres aclaman por este tipo de films, y Hollywood simplemente abastece dicha demanda.

La pregunta es ¿queremos que la siga abasteciendo?