El ser humano es un animal fascinante. La inteligencia de la que presumimos, la que (se supone) nos diferencia del resto del reino animal, es también la que nos hace actuar frente a los animales con un despotismo ridículo y condescendiente.

Y es que, tratar a un perro como si sufriese un retraso mental y no fuese capaz de actuar en pro de sí mismo, no nos hace ser más inteligentes. Al contrario. Mucho deberíamos aprender de ellos, pues nunca veremos a un can ingresar en urgencias con una botella de vidrio incrustada en el culo. Al menos, voluntariamente. 

Y es que, la expresión ´´comportarse como un mandril´´, no hace justicia a los simios.

Porque Paco, se podrá comportar de una forma primaria, machista o infantil, pero que a Paco no le llegue suficiente riego al cerebro no es ni de lejos motivo para insultar al mandril. 

Los  ´´pecados capitales´´ no son más que los vicios más comunes del hombre

Matamos, engullimos y robamos por deporte. 

Porque, no nos engañemos; que un árbol esté dentro de nuestro patio, ciudad o país, no implica que ese árbol nos pertenezca. Ese perro, por mucho cariño mutuo que os tengáis, no te pertenece. La posesión es una filfa, pura invención nuestra, porque somos incapaces de adaptarnos al medio de una forma natural. Un animal coge lo que necesita, pero nada más. No existe codicia en ellos porque tampoco tienen conciencia de sí mismos, y no existe un ego que alimentar con la vehemencia impetuosa con la que lo hacemos los humanos. 

Para un animal , cazar, y quitar la vida a otro es un medio para sobrevivir, comer y defenderse. Para el ser humano, matar es un deporte, una manera más de entretenerse, o de entretener.

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Los salvajes defensores de la tauromaquia ( que no son precisamente los toros), ven en este punto un arte, el arte de quitar una vida para alimentar algo que los #Animales desconocen: la conciencia.

Y es que somos unos inútiles, desde el punto de vista biológico, incapaces de sobrevivir tal y como llegamos al mundo, y en soledad. 

Estamos muy equivocados cuando pensamos que vivir en sociedad implica rechazar a la naturaleza o apropiarnos de ella, porque olvidamos que la naturaleza, que abarca todo, es el medio, la sociedad un mero instrumento de supervivencia. 

Porque esa condescendencia, no es más que envidia. Envidia del león que tal como nace reina allá donde va. Envidia. Es lo que implica tener inteligencia, somos envidiosos porque somos codiciosos. Y somos codiciosos porque somos inteligentes, y ese es el problema. La conciencia de uno mismo es un privilegio y a la vez es la perdición de las especies. 

Ya que, el saber reconocernos en un espejo no nos da el derecho a apropiarnos del mundo. #Ecología