Después de cuatro meses y medio, a finales de junio tendremos que votar de nuevo en este país. Algo inédito en la actual Democracia. Lo que Catalunya evitó a tiempo en el último momento, con la acertada elección de Carles Puigdemont como su President, que ha demostrado ser un buen gestor, España no ha tenido la misma habilidad, por los egoísmos partidistas, pero también por intentar coaliciones imposibles e incompatibles.

Si hemos visto al Presidente Rajoy con la cabeza bajo el ala sin hacer casi nada, por que sabe que si hace algo, da votos al contrario o es el hazmerreír durante unos días en las redes sociales, o a Felipe VI proponiendo candidatos a Presidente por que Rajoy, no sabemos si astutamente, prefirió que el castañazo se lo diera Sánchez en vez de él, no vemos alternativa clara a los dos grandes partidos y uno de los nuevos, o si Podemos e IU, coaligados por fin, pueden dar un vuelco de verdad.

Recordando la anterior campaña electoral, pensamos si los candidatos cambiarán su repertorio de chistes, crearán unos nuevos o cogerán prestados los que dicen sus amigotes y los dirán en sus mítines. O dejarán que alguien les filme y cuelgue de Internet, como Rajoy, con su impagable chiste de bailar como un armario empotrado la pasada Nochevieja “Mi gran noche” de Raphael, sin necesidad de abrir la boca o escribir un comentario en Twitter. O no… mejor recordar cuando hacía footing en su Galicia natal, animando a sus paisanos a ponerse en forma, moviendo los brazos como si fuera un androide o el espantapájaros que necesitaba un corazón de “El Mago de Oz”.

Por que eso necesitamos, ya que las proclamas políticas de todos los candidatos nos las sabemos de memoria, nos las creemos cada vez menos, suenan cada vez más como frases de “El árbol de la vida” de Terrence Malick, una de las películas más sobrevaloradas y pretenciosas, pese a su Palma de Oro en Cannes.

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Sánchez se ve desbordado, Pablo Iglesias ha medido muy mal su buen resultado y lo está gestionando fatal, Rivera parece que despunte más por lo dicho de Iglesias que por méritos propios… Sólo los nacionalistas catalanes han aprovechado bien la coyuntura.

Pero las cosas difíciles que ahogan a este país se olvidan con el fútbol, y la campaña electoral coincidirá con el comienzo de la Eurocopa, cuando no con la final Real Madrid-Atlético de Champions (lástima que el excelente Bayern Munich de Pep Guardiola se quedara a las puertas). A los políticos, sobre todo a los del #Gobierno Rajoy en funciones, les viene de perlas que se olvide la crisis, el paro, los desahucios y las tragedias con equipos ganando algo. La revista El Jueves ya satirizó en su día a Rajoy reeditando el beso de tornillo de Iker Casillas a su pareja sustituyendo el político a la chica, con la cara de asco del actual portero del Oporto. Y encima de ellos, la palabra “Crisis” tachada y sustituida por “Campeones”.

Hablando de triunfos, en pocos días se celebra el Festival de Cine de Cannes, el más importante del mundo.

Pedro Almodóvar va a concurso con la excelente “Julieta”. Como no interesa la Cultura a los políticos, salvo que un artista sea de su partido, como Garci cuando Rajoy fue con él en 1999 a Hollywood cuando estaba nominado al Óscar por “El abuelo”, no tendrá ninguno en cuenta si Pedro triunfa o no. Ni siquiera si algún actor famoso, sobre todo de Hollywood, dice entusiasmado “Me gustaría trabajar con Almodóvar”. Si dijeran “con Garci”, esos políticos se llenarían de orgullo… y de satisfacción. #Mariano Rajoy #Elecciones