Daños colaterales, los llaman. Hemos asistido recientemente a otro más de los bombardeos de zonas hospitalarias en Siria, esta vez en la zona rebelde de Alepo. Murió el último pediatra que quedaba. Sin embargo, no es la primera vez que se bombardea una zona de hospitales.

Según los “Convenios de Ginebra” las zonas hospitalarias, donde se atiende a civiles heridos y en particular a mujeres y niños, han de estar protegidas. Esto debieron de pensar todos los médicos que asistían a civiles en Kunduz (Afganistán) y que murieron tras un ataque aéreo por parte de las tropas de EEUU.

En Siria, unas fuentes apuntan a que fueron bombas lanzadas por los rusos; otras a que fueron las tropas de Al-Asad.

El caso es que las víctimas no dejan de ser las mismas. Unos y otros, aquí y allá, son, por supuesto, daños colaterales.

MSF (Médicos sin Fronteras) quiere abrir una investigación independiente sobre lo acaecido en Afganistán porque considera que es intolerable lo sucedido y que incluso la guerra tienen sus reglas. Además, con su reciente spot #Notatarget intentan sensibilizar a la población sobre los problemas de la situación real que se vive en las zonas de conflicto.

Me pregunto cuántos “daños colaterales” está dispuesto a sufrir EEUU. Retrocediendo en el tiempo y observando la Guerra de Cuba en la que hundieron un navío propio y así tener la excusa perfecta para declararse en conflicto, imagino que muchos. Sólo saben hacer cine y hacer la guerra. Una industria que otorga mucho dinero y una estrategia colosalmente gigante sobre la que se sustentan las bases de su edificante discurso: “No, son daños colaterales”.

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Da igual si se saltan protocolos, convenios, convenciones, da igual si mueren niños, mujeres o –mejor- americanos. (Esto último les confiere una sensación de venganza y odio que nadie puede rebatir)

Y digo yo, tanta bomba y tantos muertos, tantos médicos, civiles, militares…¿Por qué? ¿Por qué la Humanidad se empeña en destruir, en adoctrinar, en ejercer mal su libertad? ¿Por qué hay tanto odio y resentimiento? ¿Es sólo por dinero, por poder? Daños colaterales (o lo que es lo mismo, miles de vidas) por un puñado de dólares y un trozo de tierra árida.

Discúlpenme, pero yo no lo entiendo. Ni tampoco lo comprendo. Debe de ser que me falta un hervor y que, cuando escucho a un crío llorando, sea quien sea, se me revuelven las tripas. No digamos cuando escucho esta jodida patraña de “daños colaterales”...