No es el populismo ni la derecha lo que destruye el futuro económico de América latina, es la #Corrupción de cualquier signo o ideología, es la descomposición fraudulenta de los sistemas políticos. La voracidad por el #Poder político y económico corrompe las bases de la democracia en la región. Una gran mayoría  de los electores, se deja seducir por declamaciones falsas, marcadas por los formadores de imagen y la deshonestidad de los líderes negativos. El engaño es sólo posible cuando el pueblo es desinformado. Las grandes corporaciones mediáticas se encargan de hacer el trabajo. La metodología cambiante toma desprevenidos a los crédulos "habitantes" adoradores de paraísos económicos y de "conductores" mediáticos, que prometen regímenes en los que imperará "la felicidad y la alegría".

Las ideologías políticas han retrocedido hacia cotos reducidos de ciudadanos conscientes, que ven azorados la mentira y la corrupción avanzando firmemente custodiadas por poderes judiciales políticamente tendenciosos ganados por la corrupción. Los poderes legislativos ignorando normas, se ponen al servicio de golpes de estado solapados, que catapultan al poder a los títeres convenientes.

Sergio Aguayo politólogo y promotor de los derechos humanos y la democracia en México, lo ha descripto certeramente hablando de la política local con conceptos que pueden aplicarse al continente en general, desde México a Tierra del Fuego y desde la costa Atlántica a la del Pacifico. La política sucia es la  "deshuesadora de la democracia traicionada".

Al "que se vayan todos", en un momento de lucidez de los argentinos, se suma hoy un fenómeno de opinión registrado por los encuestadores brasileños. La gente en Brasil, interrogada sobre quien sería en su opinión, el personaje que podría salvar a su país, ha respondido mayoritaria e  inesperadamente, "el Papa Francisco"

Venezuela, Paraguay, Argentina, México, Panamá y Colombia lideran la corrupción, ahora debemos agregar a la lista a Brasil. Las cabezas corruptas que han sido desplazadas, ya por elecciones en las que el marketing político ha seducido a los electores con promesas que  luego serán sistemáticamente olvidadas. Ya por golpes institucionales disfrazados de cruzadas instauradoras de la honestidad. Han dado paso a las testas coronadas de los nuevos corruptos, que han quedado en los lugares vacantes. Los gabinetes plagados de funcionarios acusados de enriquecimiento ilícito, dejan sus sillas a los " iluminados nuevos saqueadores del Estado"