Ya no tenemos tiempo para los textos largos. Eso leo cada vez más y más en diferentes lugares, especialmente en redes sociales que dicen que el futuro de la novela es incierto, que ya no se venderá como antes. Bien es cierto que el relato corto ha ido ganando cada vez más espacio en la literatura que hoy leemos y vemos a editoriales pequeñas e independientes que apuestan por la brevedad y la precisión.

También hay escritores como Roger Wolfe que no apuestan, pero dejan claro que aunque la novela no se acabe del todo, hoy en día es mucho más fácil que una persona lea textos breves y no novelas como se hacía antes. La discusión sobre el tema de la tecnología versus lo que leemos y cómo lo leemos viene ya desde hace algún tiempo, pero cada día que pasa, crecen las dudas sobre cómo hacer más viable la lectura para personas que se mueven demasiado rápido y que no tienen espacio para llevar una novela de 500 600 hojas en su bolsa.

Hoy tenemos las tabletas, incluso las hay que sirven específicamente para leer. Yo nunca he tenido una de éstas. No porque no me sirva, ya que he leído textos del internet y he tenido que hacerlo en el ordenador o en el móvil, pero no he tenido el deseo de adquirir uno de estos aparatos. Es verdad que trae muchas cosas buenas, por ejemplo que no se cortan más arboles para hacer nuevos #Libros o que los e-books son mucho más baratos que los libros físicos, es verdad. También es cierto que ocupan mucho menos espacio que tener una librera llena de libros. Es verdad que hay muchas cosas a favor de las nuevas formas de tecnología, pero, hay personas que aun conociendo todas estas ventajas prefieren tener un libro físico. Poder tomarlo en sus manos, poder pasar cada hoja con los dedos, tocar su textura, sentir su aroma.

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La discusión sobre la novela y los textos más cortos no se irá por un buen tiempo. Personalmente no creo que la novela se termine, porque, casi siempre, cuando algo termina, resurge después de algún tiempo por demanda popular, como todo. El punto es cómo serán las nuevas formas de leer, aunque tampoco creo que el libro físico desaparezca, al menos no en un buen tiempo. #Arte