La izquierda tiene un dogma económico que podríamos enunciar como: las políticas económicas del gobierno deben estar basadas en el gasto público y todos los problemas económicos se solucionan con inversión del Estado y gasto público. Esto, como reiteradamente se ha demostrado, es falso y al final solo trae desequilibrios macroeconómicos y miseria a la sociedad.

La izquierda parece que vive en un sueño irreal de irresponsabilidad cuando no se da cuenta de que, la riqueza y los fondos de un Estado, proceden del duro trabajo y los esfuerzos de todos los ciudadanos que pueden producir bienes o servicios y, hay que ser sumamente cuidadoso a la hora de administrar esta riqueza y, evitar en lo posible el endeudamiento excesivo que solo lleva a la quiebra del Estado y por extensión a la miseria de la sociedad y, hay que moderar el gasto público para tener unas cuentas saneadas.

La clave de la política económica de un gobierno responsable es la faciitación de la creación de puestos de trabajo, en la iniciativa privada, por parte de quienes pueden hacerlo, que son los empresarios ya que son los que detentan capital financiero suficiente para invertir en proyectos mercantiles. Lo que debe hacer un gobierno responsable es, en el apartado fiscal, procurar que los impuestos sean moderados o bajos para estimular la inversión de capital, la creación de #Empresas y el aumento de los puestos de trabajo, y que de esta manera, el máximo posible de población activa encuentre trabajo, y mediante unos salarios adecuados, se pueda estimular el consumo y entrar en un círculo virtuoso de generación de riqueza, aumento de la calidad de vida, pleno empleo y máximo dinamismo económico, que promueva la industriosidad de un país y el aumento progresivo de la calidad de vida de sus ciudadanos.

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Pues bien, la izquierda cuando gobierna, hace todo lo contrario: aumenta los impuestos hasta asfixiar a las clases medias trabajadoras y a los profesionales liberales; y sube las carga fiscales a las empresas; aumenta el gasto público hasta que el déficit alcanza los dos dígitos y detrae la inversión de capital productivo con lo que limita el desarrollo del tejido empresarial y debido a las dificultades, el empresariado debe dejar de contratar nuevos trabajadores, además, al frenarse la transmisión de renta a la sociedad debido a que el número de puestos de trabajo no aumenta hay un frenazo en el consumo y las empresas deben, inexorablemente despedir trabajadores para no desaparecer y, por extensión, aumenta la tasa de desempleo del país y entramos en el círculo vicioso del paro y la miseria.

Esperemos que la izquierda aprenda la lección. #BCE #Ahorro