Desde que la Iglesia reformada extendió el Luteranismo y algunas derivaciones del mismo como el pietismo, en Alemania, se ha desarrollado una lucha en el seno de la cultura germánica de expresión alemana entre una vuelta a los orígenes y el exigir una necesaria sumisión a Roma y al Santo Pontífice o bien, continuar con la aventura del Protestantismo combatiendo a su vez el Catolicismo.

Hay varios puntos de desacuerdo en la práctica de la moral y su concepción del hombre en ambas versiones del Cristianismo. Mientras el Luteranismo pone el acento en la interpretación directa por parte del creyente de las Escrituras, y en el rigorismo extremo de un Dios severo que exige total sumisión, el catolicismo, pone en el centro de la vida espiritual y pastoral del pueblo al ministro de la Iglesia, o sea al sacerdote, y su visión de Dios es la de un Padre amoroso "presuroso en el amor y lento en el castigo".

Esta visión del Protestantismo se extrema en el pietismo (una versión suya). Tan solo debemos recordar la vida y la filosofía del conspicuo genio de Könisberg, Immanuel Kant. Su doctrina ético-moral es de un rigor extremo, en la que pone en el centro de la vida del cristiano el concepto de deber. Un deber absoluto, incondicional e incondicionado que exige del hombre moral una sumisión total a los principios de dicha ética, que se expresan en su conocido imperativo categórico : "Actúa de tal manera que el principio de tu acción pueda convertirse en la máxima de una ley  universal" que, junto con otro principio fundamental, formulado como: "Actúa de tal manera que trates a tu prójimo siempre, como un fin en sí mismo y no solamente como un medio" estructuran la base de todo el entramado de la ética kantiana.

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Pues bien, una vez señalado esto, quiero destacar la influencia que una malinterpretación de la ética kantiana dentro del contexto del Luteranismo tuvo en parte del ejército alemán que combatió durante la Segunda Guerra Mundial, bajo las órdenes de Adolf Hitler. Muchos soldados alemanes, cuando fueron interrogados por la razón de que hubiesen cometido las atrocidades de las que eran responsables durante la guerra, dieron por respuesta que cumplían su deber, que era una obligación moral cumplir dicho deber y que esta era la sustancia de su código moral aunque en este caso, su deber les llevase a cometer crímenes de guerra bajo las órdenes de los generales nazis, y que esto era lo que decía Immanuel Kant en su filosofía: que hay que cumplir el deber bajo cualquier circunstancia sin ninguna excepción.

Esta visión de las cosas hay que rebatirla con la propia filosofía kantiana y eliminar esta mala interpretación. Si bien es cierto que Kant exige un cumplimiento del deber absolutamente riguroso sin ninguna excepción posible, también lo es, que su filosofía está transida de un respeto al hombre cuando expresa que siempre el ser humano debe ser considerado un fin en sí mismo, y por lo tanto, reconoce implícitamente que cada persona es sumamente valiosa e inviolable en su integridad moral o física.

Su rigorismo ético no impide el amor al prójimo.

A pesar de todo lo anterior, hay que destacar que el kantismo-pietismo también coincide con el catolicismo, al valorar la maravilla de la obra de Dios y el valor del código moral cristiano, esto queda reflejado en el conocido adagio del pensador alemán : "Dos cosas llenan de creciente admiración mi espíritu: el cielo estrellado por encima de mí y la ley moral dentro de mí". #Angela Merkel #Educación #Iglesia Evangélica