Hace ya una semana que estalló el escándalo de los Papeles de Panamá y las sociedades opacas, algunas ya desaparecidas, que han salpicado a mucha gente famosa de la Política, el Arte, incluso de familias respetables o humildes.

Pero hemos oído ataques, justificados o no, a determinadas personas según la ideología o incluso el equipo de fútbol de cada una de ellas. El primer nombre importante que salió fue el del genial futbolista argentino Leo Messi, al cual los barcelonistas lo tienen con orgullo en el Barça. Desde que estalló otro escándalo con impuestos no pagados presuntamente por él, medios de comunicación afines al Real Madrid le han atacado despiadadamente, intentando hundirlo o desgastarlo, fracaso en ello, pues ha rendido correctamente y el equipo ha ganado muchos títulos.

Quien ha sufrido más en carne propia la implicación, directa o indirecta, en los Papeles de Panamá, ha sido el cineasta Pedro Almodóvar, un gran director cuyo talento es reconocido en todo el planeta y gente como Harrison Ford o todo el plantel de actores y actrices franceses trabajaría con él con los ojos cerrados. Al conocerse todo esto, Pedro y su hermano Agustín, productor de sus películas, decidieron suspender la promoción de su nueva película Julieta, ya estrenada, y dejar ésta en manos de las actrices de la misma, Emma Suárez y Adriana Ugarte, que han ido por todas las televisiones, programa El Hormiguero incluido, y con esa presunta bronca entre ellas...

Almodóvar, como ya sabemos, es claramente de izquierdas y ya acusó en su momento al PP de querer dar un golpe de Estado para permanecer en el poder, por lo del 11-M. La Prensa conservadora le tiene en su lista negra desde entonces, pidió el boicot a sus películas y desearía que desapareciera, para que así entraran otros cineastas más de su gusto.

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Pero el interés que despierta él fuera sigue intacto.

La única personalidad política que ha sufrido claramente la presión por el asunto y que ha tenido que irse ha sido el Primer Ministro islandés David Gunnlaugsson, que primero no quería, alegando que fue su mujer quien invirtió en aquellos fondos. Las manifestaciones posteriores del pueblo islandés ante el Parlamento le llevaron al final a dimitir. Islandia ya tiene el precedente de haber encarcelado a los banqueros que arruinaron el país el 2008; Gunnlaugsson no quería acabar igual.

Como van saliendo a cuentagotas, ahora es otro Primer Ministro implicado, el británico David Cameron, el cual, como su colega antes citado, ya oye la palabra “dimisión” como una canción repetitiva, y ha decidido hacer transparentes sus cuentas para demostrar que no pasa eso. Veremos si resiste o no, pues en otros países, por cuestiones más suaves pero igual de espinosas, miles de cargos políticos han cambiado de titular como de camisa.

También dos nombres famosos, Pilar de Borbón y Mario Vargas Llosa, están en las listas panameñas, y tratan de esperar a que todo pase, igual que Almodóvar. En este caso, no han sido tan atacados por ciertos medios, quizá por que su ideología es la misma que la de ellos, y como hemos dicho, esperan a que la gente se olvide del tema.

Claro que si otro cineasta, Fernando Trueba, estuviera implicado, irían a por él a hundirlo definitivamente, ya que no es de la ideología de esos medios y aún recuerdan sus declaraciones “antipatriotas” de hace meses. A los dos anteriores los defienden.