El deporte en sí se supera día a día, da igual la modalidad que sea. Los aficionados nunca dejan de sentir sus colores ni su bandera, pero ello no les ciega al reconocer las grandes hazañas de los elegidos. Por ejemplo, Nadia Comaneci deslumbró a todo el planeta durante los Juegos Olímpicos de Montreal 76 con sus siete notas de 10 en gimnasia artística. De igual modo, el mundo entero se quedó paralizado en Pekín 2008 con la marca de Usain Bolt en 100 metros lisos (9'69 segundos) y con la de Yelena Isinbayeva en pértiga (5'05 metros, la cual llegó a mejorar en posteriores campeonatos). En lo que respecta al panorama nacional español, quedan en el recuerdo los cinco Tours consecutivos de Miguel Induráin o la selección española de fútbol en su época dorada, es decir, cuando logró en cuatro años dos Eurocopas y un Mundial.

En los últimos tiempos, el deporte español está viviendo toda una revolución, la cual podríamos decir que comenzó hace diez años, concretamente, cuando la ÑBA se proclamó campeona del Mundo en baloncesto. Después llegaron los éxitos de Fernando Alonso (cuyo primer Mundial ya había ganado anteriormente, en 2005), Alberto Contador, Rafa Nadal y la Armada Española, la Roja y un largo etcétera. Ya en los Juegos Olímpicos de Londres 2012, dicha revolución adquirió nombre de mujer, pues de 17 preseas que obtuvo la delegación española, 11 de ellas fueron femeninas. Las chicas no pararon en su afán de hacerse un hueco en nuestros corazones y a día de hoy, nombres como el de Mireia Belmonte, Carolina Marín, Ruth Beitia, Ona Carbonell o las Guerreras no deberían resultarnos extraños.

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Primer fin de semana de abril de 2016. Alguien tiene que realizar una hazaña muy grande dentro del mundo del deporte para robarle unos minutos de atención al Barcelona-Real Madrid que está previsto que se dispute el sábado. Ese alguien es Javier Fernández, el cual se acaba de proclamar campeón del Mundo de patinaje artístico por segunda vez consecutiva.

En 2004, el patinador madrileño comienza a practicar el triple axel, salto que por entonces nadie había puesto en marcha en España. En 2013, el patinaje español se reduce a una decena de pistas y a un centenar de federados. Con esta escasa tradición, Javier Fernández se proclama campeón de Europa y tercero del Mundo. Su nombre hace que este deporte adquiera un hueco en el panorama nacional. En 2014, el madrileño se queda a las puertas del podio en los Juegos Olímpicos de Sochi, pero esa cuarta plaza no es para echarse a llorar, sino para ser conscientes de que en este país hay un patinador emergente que en un futuro próximo va a dar mucho que hablar.

Ese futuro no tardaría en llegar, pues un año después ganaría su primer Mundial y a día de hoy lleva dos.

Se supone que el Premio Princesa de Asturias del Deporte tiene en cuenta varios aspectos, como las marcas, los valores, el ejemplo a seguir y demás. Javier Fernández cumple con todos ellos: en este último Mundial ha batido un récord de puntos en el programa libre, ha metido a España en lo más alto de la élite del patinaje, le ha hecho un nombre a su deporte (considerado minoritario) dentro de su país, su mayor rival es también uno de sus mejores amigos... y cómo no, se ha ganado el corazón de sus compatriotas así como del resto del mundo, el cual se mete en el bolsillo como quiere cada vez que salta al hielo a patinar. #Rey Felipe #Casa Real #Deportes Madrid