Vivimos en una sociedad donde el dinero es quien rige gran parte de las relaciones sociales. En muchos casos se camina por la vida mirando por encima del hombro, se habla a las espaldas con el único fin de calumniar o criticar, parece ser que determinada parte de la sociedad no puede o no quiere relacionarse con otra parte de la sociedad por el simple argumento de que son de sociedades diferentes.

       Es cierto que existe dos tipos de sociedades, la sociedad honrada, compañera, solidaria y luchadora. Por otro lado está la sociedad evasora, la sociedad maltratadora, la sociedad carente de valores más allá del dinero y un largo etcétera de adjetivos que son de peor calaña que una economía menos holgada.

      Yo soy un humilde redactor que me gano la vida honradamente y como puedo, no digo que sea la mejor persona, pues no lo soy, pero tampoco soy un activo tan residual para ver como otro me miran por encima del hombro quienes se creen que son algo más que yo por haber nacido y haberme criado en una familia humilde.

     Hoy la que fuera abogada de Manos Limpias, Montse Suárez ha destacado que son jueces, policías, empresarios y un ministro de Franco quienes tras grandes comidas o cenas daban suculentas donaciones para mantener el sindicato ultra.  Personalidades que seguramente no se mezclarían con un humilde historiador como yo, al igual que Pineda y Bernad, ellos son más de ir con la presidenta de Andalucía y con personalidades de una economía más oscura pero más holgada.

      Cuando suele opinar sobre estos temas son muchos los que afirman que soy un radical, otros que como soy humilde no puedo soportar a quienes tienen dinero por doquier y otros que opinan lo mismo que yo. Lo cierto es que todos se equivocan, en primer lugar no soy un radical, en segundo lugar cuando elijo mis amistades no lo hago en relación a su cartilla bancaria, sino por su actitud.

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Si una persona es honrada, ha luchado por su negocio o pequeña o gran empresa, se ha forrado por su trabajo honradamente, esa persona tiene mi apoyo total. Ahora lo que no soporto es la arrogancia con la que figuras como Bertín Osborne, Mario Conde, Fabra, Pineda, Bernad y un largo etcétera caminan. Ellos parecen no estar destinados a juntarse, ni reunirse con nosotros los ciudadanos de a pie, nos miran por encima del hombro como si esclavos de la antigüedad o siervos del medievo fuésemos. Nos dan consejos de ética y moral, ellos siempre tienen la verdad. Y después de décadas así, soportando al señorito andaluz, al banquero “honrado” y a la acusación de todo y de todos nos dicen que evaden impuestos, blanquean dinero, extorsionan… y encima parece ser que no les podemos decir nada.

       Ese tiempo se acabó, estoy harto de caminar y que me miren ese tipo de señores por encima del hombro y la sociedad española debería estarlo también. #Corrupción #Podemos #20D