La factoría Disney continúa desempolvando aquellas producciones fílmicas del siglo pasado que conquistaron la infancia de nuestros abuelos para adaptarlas a las nuevas generaciones, tendencia que le ha valido éxitos taquilleros recientes como “Cenicienta”. Este mes ha tocado el turno de la adaptación de la obra escrita por el británico nacido en la India Rudyard Kipling, conocida como El Libro de la Selva.

Es necesario entender un poco la trayectoria del paso del celebrado libro de Kipling por la pantalla grande.

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No tuvo una sino tres adaptaciones a la pantalla grande, empezando por un film en 1942 que casi nadie recuerda, pasando por la bien conocida versión animada de 1967 que enaltecía el espíritu infantil y musical de las películas promedio de Disney.

En 1994, llegó una película de live action con Jason Scott Lee y Lena Headey (si, la misma Cersei Lannister de Juego de Tronos), que si bien le dio una imagen refrescante a la historia de Mowgli, cometió el error de extender el protagonismo del reparto humano, pareciéndose más a una adaptación random de Tarzán.

A cargo del director de las primeras dos entregas de Iron Man, John Favreau, Disney decidió que el nuevo Libro de la Selva se inspiraran en el guión de la cinta animada de los sesentas, añadiendo las últimas tecnologías en 3D, dando como resultado un film visualmente impresionante, manteniendo la esencia tan naturalista de la novela.

El film es una bella puesta en escena de un reino animal gobernado ordenadamente por todos los miembros de la selva, quienes han tenido que recibir a Mowgli, un cachorro de hombre que trata de hallar su lugar en la manada de lobos que lo ha acogido, teniendo la tutoría de la pantera "Bagheera", y del oso bonachón "Baloo" para aprender sobre la vida.

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Las cosas se ponen difíciles cuando el violento tigre "Shere Khan" reclama la vida del niño, obligándolo a exiliarse hacia el mundo de los humanos, en una travesía que se vuelve peligrosa, pero llena de aprendizaje para el chico.

El protagonista humano del film, Mowgli, es bien llevado por Neel Sethi, logrando ser convincente en todas las interacciones que mantiene con la fauna que lo rodea; un talento infantil al cual hay que tener en cuenta para los próximos años. Es acompañado por un reparto acertado, destacándose las voces de Bill Murray, Idris Elba, Ben Kingsley, Lupita Nyong´o y Christopher Walken.

Al igual que los escenarios naturales, los Animales están muy bien logrados, contando con suficiente distribución de tiempo en la cinta, menos para la serpiente Kaa, cuya aparición se resume a un cameo. Parece increíble que Favreau haya reclutado a Scarlett Johansson solo para aparecer un minuto; un fichaje de esta envergadura debería implicar un mejor aprovechamiento para su personaje.

El Libro de la Selva se une a esos remakes que, al estar bien pulidos y presentados, mantiene una historia tan querida que nunca envejece. La falta de ideas de Disney está más vigente que nunca, pero este nuevo visionado del niño criado por lobos en la inhóspita jungla de la India invita a reflexionar sobre su mensaje atemporal, y reivindicar el respeto y amor hacia la naturaleza.