Que las fiestas josefinas ensalzan a la mujer no es una novedad. Que cuando todo un ejército de indumentaristas, orfebres, modistas, zapateros y tiendas de complementos se ponen literalmente a sus pies, por algo será. Que cuando son nombradas Falleras Mayores de sus respectivas comisiones representan a su Falla como las que más y lo dan todo para estar a la altura, tampoco es menos cierto.

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Que ni madrugones, ni compromisos, ni flaquezas hacen mella en su determinación diaria de cumplir con este encargo anual, también es verdad. Y que, cuando les preguntas sobre monumentos, censo fallero, historia de su falla, pormenores, anécdotas y crónicas festivas se lo saben o al menos lo intentan, también es cierto.

Al final, ellas luchan por salvaguardar el legado de su comisión, desde sus variopintos puntos de vista, algo que nadie puede negarles.

Raquel y María, Falleras Mayores 2016
Raquel y María, Falleras Mayores 2016

Y si, además, las instituciones y colectivos falleros emplean toda clase de medios y recursos a la hora de seleccionar a determinadas candidatas para que, llegado el momento, representen a todos los valencianos y valencianas, más sentido tiene todo lo comentado hasta ahora. Y es que tener un jardín lleno de rosas y no cuidarlo supone perderlo.

Por eso es necesario tener claro que para oler a rosas y azahar es necesario regar con sumo cuidado las raíces que hacen que la planta crezca firme, enérgica y saludable.

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Hecho esto, ¿por qué no vamos a decir al mundo entero que en Valencia sentimos esto por nuestras Falleras?. No es, ni se trata de ensalzar a la persona sino al personaje. Y es que, no todo vale cuando se habla de peineteo porque no todo es peyorativo. Es, sencillamente, situar a cada parte en el justo lugar que se merece. En definitiva, no es una cuestión de peineteo, sino de Justicia, máxime en un momento en el que todos los ojos están puestos en esa ansiada declaración de las Fallas de Valencia como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.

No podía ser de otra manera y hay que empujar, entre todos, para conseguirlo, por lo dicho, una cuestión de justicia.

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