Tras los recientes atentados yihadistas en Bruselas, capital administrativa de la Unión Europea, el Daesh sigue siendo un actor problemático en la sociedad internacional. Este grupo radical islámico pretende convertir el mundo al islam mediante sus actos terroristas. Con esta misión por bandera, los yihadistas cometen atrocidades tanto en países orientales como en occidentales. Sin embargo, muchas potencias occidentales han participado económicamente y militarmente en los conflictos que se han producido en Oriente.

Ataques de Occidente en Oriente:

En 2013, la OTAN causó la muerte de 10 personas en Afganistán en el enfrentamiento entre la República Islámica y la OTAN frente los talibanes.

En Pakistán los ataques con drones norteamericanos han causado entre 2.000 y 3.500 muertes.

La Coalición Internacional que lucha contra el terrorismo está integrada por EE.UU, Francia, Canadá, la Unión Europea y el Reino Unido, entre otros. Esta coalición bombardea países orientales para acabar con el yihadismo provocando muertes en la población civil de esos territorios. En el año 2014 murieron decenas de personas en Siria e Irak como consecuencia de los ataques de la coalición. Como respuesta, algunas potencias de esta alianza han sufrido ataques terroristas.

El presidente de Francia, François Hollande, dijo: “Los ataques de París son un acto de guerra del #Estado Islámico”. No obstante, echando la vista atrás observamos que Occidente ha provocado la muerte de civiles de Oriente. Por tanto, las víctimas son ciudadanos inocentes de ambos territorios.

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Financiación del Daesh:   

El principal método de financiación del Estado Islámico es el contrabando de crudo. Turquía e Irak permiten que los yihadistas transporten este hidrocarburo hacia sus países y que desde ahí lo distribuyan a otros estados. Damasco y los kurdos iraquíes luchan contra los terroristas, pero consumen su petróleo. Por tanto, estas potencias están financiando al grupo terrorista.

Cabe decir que Arabia y sus aliados apoyan al Daesh y compran el material militar a países occidentales, principalmente a Francia y a EE.UU, que posteriormente venden al Estado Islámico. Con este armamento el grupo yihadista ataca a los chiíes, pero también comete crímenes en Occidente.

Soluciones:

La ONU ha encontrado una solución para acabar con la venta del crudo de los terroristas. Esta organización ha declarado que se tienen que llevar a cabo unas disposiciones para que ningún país o empresa negocie sobre el petróleo del grupo yihadista. De esta manera el Daesh no podrá financiarse gracias a este combustible.

El embajador de Irán en España, Mohammad Hassan, apunta que para terminar con el Estado Islámico hay que frenar la distribución de armas a los yihadistas. “Los grupos terroristas no sobrevivirían sin el apoyo extranjero”, afirma el embajador que destaca que muchos países que van en contra de los terroristas son los que les financian.

Si realmente se quiere acabar con el terrorismo hay que cortar de raíz su financiación. Además, las grandes potencias deben de tener presente la frase lapidaria de Hassan: “No se puede bombardear a los pueblos y luego hablar de paz”.