Pan y circo y el pueblo se olvidará de los problemas. Hoy en día es una programación deficiente en algunas cadenas y algunos cerebros fritos de tanta testosterona, cirugía estética y una mentalidad de importar más el físico que otra cosa. No es de extrañar que cada vez duren menos las relaciones estables, o simplemente la infidelidad sea algo tan extendido como la mala educación.

    Ayer se sufrió un ataque terrorista, yo como tantos otros nos pasamos horas y horas siguiendo todo lo que acontecía y poder recabar cada ápice de información. Sin embargo otra parte de la juventud estaba más pendiente de que no se suspendiera el programa de Telecinco de “Mujeres y hombres y viceversa”, imagino que cada uno tiene sus prioridades.  No sólo contentos con eso tenemos que sufrir los tweets con faltas de ortografías como “en bez de” en lugar de “en vez de”  u “oy” en lugar de “hoy”. Incluso hay quien se enfadaba pues se había levantado a la una aposta para ver el programa.

       Fueron muchas las personalidades y medios los que se alzaron en crítica a la gente joven, términos como “así está la juventud”, “esta es la gente joven de hoy en día”, “que vergüenza de la gente joven”. Por un lado también es patético tomar esta actitud, soy joven, estudié una carrera e intento abrirme hueco en esto de escribir artículos, no soy perfecto, ni yo ni toda la gente joven que está en una situación similar, por eso la actitud generalizadora es tan patética como la que tomaron los seguidores del programa.

La crítica tendría que ser sólo para jóvenes y no tan jóvenes que prefieren ver el programa de testosterona y cirugía en vez de preocuparse por la política, la literatura, la cultura, la actualidad… ¿Acaso tenemos que pagar todos justos por pecadores?

       Todo es culpa de que se permitan programas de esta índole, así como programas como “Sálvame” donde prevalece la venta de la dignidad y de unos valores por unas migajas de dinero, mientras el verdadero pastel se lo llevan otros. Pero no es sólo culpa de esos programas, también es culpa de una sociedad cada vez más carente de moralidad y poco sacrificada. Como me dijo un hombre sabio; “como le voy a explicar yo a mi hija que la choni de la televisión que se está forrando no es el camino y que si lo es la médica o la ingeniera que está trabajando en un bar por cuatro duros”.

     Ayer me fui a la cama triste por las víctimas no sólo de ayer, también por las víctimas de Francia, de Madrid, de EEUU, las de Londres y sobre todo de las víctimas de esta sociedad decadente y pobre moralmente que al fin y al cabo son víctimas de la mala educación y de la telebasura.