No es fácil ser actriz en tiempos de desmadre político, fiebres, crisis desfasadas, IVA, postureo y sonrisas y lágrimas prefabricadas. Pero tampoco es fácil ser casi ninguna otra profesión. No es fácil ser, en general. Es mucho más fácil creer ser. Quizá por eso es de admirar los profesionales que son, en lugar de los que se creen que son. 

Pero volviendo a la interpretación. No es fácil ser actriz por la coyuntura económica, social y política, cierto. Pero tampoco es fácil ser actriz por la profesión en sí. No es solo firmar autógrafos ser actriz. Es desnudarse y entregarse, es mostrarse vulnerable y abrirse al juicio. Es estar, estar en el escenario (plató, rodaje...), pero estar también en las redes, en la boca, en la vida.

Es ser constante y constante y constante. Y es tener suerte. Suerte de estar para tener la oportunidad de demostrar que se es. 

A cambio, cuando una actriz es buena hace que su interlocutor tenga que contener la respiración. No es imitación, es real. Es energía pura.

Ayer se presentó en Madrid 'Pier Paolo', un documental ficticio de Miguel Ángel Barroso. Nüll García es actriz en este trabajo. Vive a caballo entre París y Madrid, y aunque aún no firma demasiados autógrafos, todo se andará. Porque todos aquellos que la han visto actuar, opinan lo mismo: es de esas pocas actrices que corta la respiración. De las buenas. De las que la constancia le merecerá la pena. Ella es energía.