"Por mis llamadas de madrugada culpa al corazón, por mis palabras desesperadas no pienses que soy yo, no me culpes a mi". Es el estribillo que canta Prince Royce a ritmo de bachata, pegadiza y con éxito, pues cuenta nada menos que con seis millones de visitas en Youtube. No dudo de la intención de hacer una canción romántica y sentimental, pero tal vez habría que preguntarse si el amor pasa por acciones tales como las que se describen; que, tal vez, sacadas del contexto #Musical podrían llegar a producir rechazo. La letra de una canción es importante, y más cuando se trata de no seguir fomentando una serie de micromachismos que "no hacen ruido pero están ahí".

Obviamente, la canción de Royce no es, ni mucho menos, el único caso que encontramos en el panorama musical actual.

Así, Jesse&Joy titulan su nuevo single como "no soy una de esas", y en el estribillo especifica "de las que fácilmente se dejan enredar". La canción, interpretada a dúo con Alejandro Sanz, reproduce frases como las siguientes: "No deberías haberme tentado" o "Si no quieres flamenquito no toques las palmas". 

Pues bien, en pleno siglo XXI, artistas reconocidos que se pronuncian constantemente en defensa de la igualdad y de los derechos de la #Mujer siguen alimentando la idea de que "dejarse enredar" la incluye en una categoría que existe para ellas pero no para ellos y a la que el autor de la canción se refiere despectivamente como "de esas"; por no hablar del pensamiento retrógrado y arcaico que sustenta.

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Porque por muchas palmas que toques puedes (y debes) decir que no cuando quieras.

Por consiguiente, no se puede defender la idea de que estamos en una sociedad en progreso y en camino a ser igualitaria cuando se siguen sosteniendo este tipo de discursos ya no solo en la música, sino en la cultura y los medios; y lo más peligroso de la cuestión reside en que al ser mensajes vanales que no provocan grandes escándalos, frenan todo avance. Porque sí, el machismo sigue estando presente y no solo en el reguetón.