La novela de terror es un género que se lleva viendo muchísimos años, pero casi siempre se recurren a los mismos tópicos: monstruos horripilantes, criaturas de las sombras, ambientes oscuros, etc. No niego que esto sea malo, a la vista está que este tipo de historias tienen éxito y a mi me encanta escribir sobre estos temas y leer sobre ellos. Pero hoy quiero mostrar un subgénero no tan extendido, pero que causa un impacto incluso mayor en mi opinión: el terror frigorífico. 

Este género no causa miedo por impacto: no tiene escenas de acción, no habrá sobresaltos o por lo menos no serán el centro del relato.

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Estas historias causarán pavor tras pasar un tiempo después de leerlas. Son narraciones sobre cosas que nos podrían pasar y causar una angustia que no nos dejará dormir en toda la noche.

Es un recurso utilizado por grandes de la escritura como Edgar Alan Poe o Howard Phillips Lovecraft. Se basa en hacer que el lector se identifique con el protagonista de la historia y hacer que este sufra todo lo posible. 

Voy a dejar un ejemplo de este género que espero que vuelva a ponerse de moda. Es una historia mía, espero que os guste. Se llama "Me lo advirtieron". 

Mi historia trata el tema de los viajes en el tiempo, meterse en terrenos en los que los seres humanos no deberían aventurarse y las consecuencias de no hacer caso a las advertencias que te hace una persona más sabia. Pero todo esto queda en segundo plano al conocer el terrible final que le espera al protagonista, Dorian. Es importante profundizar en la personalidad de los protagonistas, para que el lector se encariñe con ellos, haciendo su reacción más impactante.

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Considero que es un género que podría revolucionar un mercado ya acostumbrado a lo mismo, además de influir en el cine actual, tan dado a la psicología y al terror. 

Aprovecho para animar a cualquiera que lea esta humilde opinión a que, si quiere y tiene tiempo, dedique algo de su tiempo a utilizar su imaginación para crear una historia así y plasmarla, ya sea en papel y lápiz o en internet.