Una vez que a #Telefónica se le acabó el monopolio de las compañías de teléfono e #Internet, y empezaron a salir otras empresas similares, o mejores al mercado, al gigante no le quedó otro remedio que bajar las tarifas tan abusivas y desorbitadas que habían estado manteniendo durante años.

Aún así, Telefónica seguía obteniendo demasiados beneficios alquilando a las otras compañías las líneas (los hilos de cobre) por donde se transmitían los datos y la información.

El siguiente batacazo que sufrió Telefónica ha sido en los últimos años con la llegada de la fibra óptica. Con la escusa de aumentar la calidad y la velocidad de nuestras conexiones, todas las empresas han estado y siguen ofreciendo a todos los usuarios el cambio.

Todo aquel que lo haya probado, se habrá dado cuenta de que la velocidad es prácticamente la misma que con el hilo de cobre.

La razón principal de este cambio son obviamente motivos económicos; ya sabemos que los altos cargos y los grandes empresarios, no piensan en el pueblo, sino en cómo aumentar su bolsillo. El hilo de cobre es muchísimo más caro de mantener. Con el tiempo se oxida y además, la crisis ha hecho que este preciado material sea uno de los objetos más valorados en el mercado negro por su alto valor, por lo que los técnicos de redes, tenían que estar cambiándolo y reponiéndolo con mucha frecuencia.

Los hilos de cobre eran propiedad de Telefónica, y ellos eran los responsables de su arreglo y mantenimiento. Las otras empresas tenían que contar con ellos cada vez que uno de sus clientes tenía una avería.

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La fibra óptica, por lo tanto, se convertía en la mejor baza para todas las compañías. Y para que todos los clientes quisiéramos cambiarnos nos vendieron que la nueva velocidad de conexión "despeinaría hasta nuestros cabellos".

Según las declaraciones del presidente de Telefónica, lo siguiente que pretende instaurar la compañía, es cobrar por el consumo de datos de una forma escalonada igual que en los móviles. Eliminando las tarifas planas de las que ahora mismo disfrutamos. La escusa que ponen esta vez, es que las redes actuales no van a soportar tanto tráfico de datos en un futuro, corriendo el peligro de que se colapsen y nos dejen a todos sin Internet.

Esta nueva forma nueva de tarificar ya se está aplicando en Argentina, Alemania y Chile, y Brasil está estudiando como implantarlo. En España, por lo tanto, será cuestión de tiempo. #La economía hoy