Me enteré de este desagradable asunto la tarde del sábado, y quise antes conocer con detalle lo que había pasado, pues no oía más que versiones parciales de uno u otro bando. Y al saber ayer con certeza lo que pasó, me dispongo a dar mi visión de los hechos.

Dije al conocer el argumento de la obra en cuestión que era totalmente inadecuada para niños, y por ello, el Ayuntamiento de Manuela Carmena puso la denuncia, al sentirse engañado, pues los titiriteros les colaron el típico gol de cualquier vendedor de enciclopedias, un argumento de la obra diferente al que era en realidad, y además, con violaciones y todo, lo que podría incluso ser sexista.

Pero lo que pasa es que estos artistas ya estuvieron en otra fiesta en su Granada natal, con el alcalde granadino del PP, por cierto, sin estallar toda esta paranoia que ha provocado que cada miembro del PP compita a ver quién condena mejor al Infierno a los dos artistas detenidos. Y con lenguaje rimbombante.

Lo que más me sorprende es que hace poco más de un año, cuando los salvajes atentados yihadistas en Paris contra la revista “Charlie Hebdo”, que acabó con cuatro de sus mejores dibujantes asesinados, el PP, y sobre todo Jorge Fernández Díaz, no tuvo ningún problema en ir a Paris, a dar el pésame a François Hollande (al que antes veían como a un degenerado indigno de ser Jefe de Estado por engañar a su amante con otra mujer) y a los supervivientes de la revista, y juntarse a la gente que exhibía pancartas con dibujos de la revista como el beso homosexual entre dos hombres, uno de ellos musulmán, bajo el lema “El amor es más fuerte que el odio”. Solidaridad que no era tan fuerte en EE.UU., donde censuraban con píxeles las portadas.

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Eso sin hablar de que “Charlie Hebdo”, cuando el Parlament de Catalunya votó prohibir las corridas de toros en su territorio, lo celebró con artículos y caricaturas donde se presentaba a los toreros como a unos payasos o psicópatas, y a los toros como víctimas indefensas. El dibujo más mordaz fue uno donde un toro celebraba haberle cortado (literalmente) “las dos orejas y el rabo” al torero. Nunca hubo la menor protesta, ni siquiera de algún Embajador o Cónsul español en Francia.

O de los chistes mordaces sobre la Religión, habituales en “Charlie”, con Benedicto XVI aconsejando a un Obispo pederasta “Dedíquese al cine, como Polanski” para no ser juzgado.

Más risible fue ver a Jorge Fernández Díaz en aquella entrevista que le hizo Jordi Évole en “Salvados”, titulada acertadamente “Je suis Jorge”, donde el Ministro trataba todo el tiempo de defender su solidaridad, poco creíble, la verdad, con la revista, aparte de cómo defendía su actitud en Ceuta y Melilla.

Lo curioso es que alguien se ha acordado hoy, en un diario gallego, de Pepe Rubianes y su acertado desdén ante la paranoia de los conservadores sobre la unidad de España, también brutalmente atacado incluso después de su muerte en 2009.

O los guiñoles de Les Guignols de l’Info, otro despropósito en su ataque contra ellos. Estuvimos un año aguantando ataques a todo lo que fuera francés, aunque el éxito en los cines españoles de “Intocable” y “Las chicas de la sexta planta” demostraron que la gente no hacía tanto caso de aquello, e incluso muchos le agradecieron a Les Guignols parodiar a Mariano Rajoy como si fuera un mendigo rumano.

Todo lo que he contado se repite con los titiriteros. Igual. Y dentro de poco se olvidará. Les sirve para que se deje de hablar de la Gürtel y sus corrupciones en sus mil variantes. #Terrorismo #Teatro #Cultura Madrid