No voy a entrar a debatir en tan pocas líneas los detalles del escandaloso –pues no tiene otro calificativo– “affaire” del, a estas alturas, tristemente célebre asunto del “Yeti de Formigal”. Creo que han corrido raudales de tinta impresa y electrónica al respecto en muy pocos días. Sí incidiré, sin embargo, en un aspecto importante que debemos aprender a tener en cuenta, de aquí en adelante, todos aquellos que de una u otra forma nos relacionamos con estos temas.

Esta misma noche en el programa radiofónico “La Rosa de los Vientos”, programa dedicado al Misterio emitido en la madrugada de los domingos en Onda Cero, y que tras la muerte del entrañable Juan Antonio Cebrián presenta ahora el periodista Bruno Cardeñosa, se hablaba de ello.

Todo ha sido una endiablada locura generada por una campaña viral en Facebook, entre otras plataformas, ahora tan de moda.

Se hablaba, entre otras cosas, de la prensa y los medios en general; y no tan sólo de los medios especializados, sino también de los más generalistas, que no dudaron ni un ápice en subirse al carro del “misterio” en cuanto saltó la noticia al aire hace ya unos días.

Se da la circunstancia de que prácticamente todo el mundo habló del tema, y lo publicó. En muy pocas horas los medios empezaron a repetir como loros, sin preocuparse demasiado por contrastar, comprobar y verificar las fuentes, que el “Yeti” había sido visto –y fotografiado– en las inmediaciones de las instalaciones de esquí de Formigal. Prácticamente se usó el conocido “copia y pega” utilizado en la jerga informática.

Vídeos destacados del día

Simplemente, la gran mayoría se subió al carro motivado por el hecho de que tal o cual medio había publicado la noticia y, por tanto, debía tener algo de verdad. Craso error.

Como investigadores o divulgadores de estos temas “nos la pueden colar”; claro que sí, como a cualquier hijo de vecino. Somos humanos, y se dice que rectificar es de sabios. Siempre y cuando se rectifique, y se haga honestamente y con la verdad por delante.

El mundo del Misterio es uno de los más criticados por la gente “seria”. Y no se duda, a la primera de cambio, en ejercer el “derecho” a la crítica facilona y en muchas ocasiones malintencionada. A veces –muchas– más de uno tiene que tragarse comentarios que lindan con lo despectivo al tratar temas que, según muchas opiniones, son producto de personas poco menos que desequilibradas o de ideas y mentalidad infantil.

Sin embargo, cuando salta determinada clase de noticias, también los medios “serios” son los primeros en no dudar ni un ápice en engancharse al tren.

Con un poco de suerte, aumentarán las ventas o se lograrán índices de audiencia muy por encima de lo cotidiano.

Lo realmente indignante de todo esto es el hecho de que, cuando se demuestra que tal o cual noticia es una equivocación o, como en el presente caso, un auténtico fraude y una falta total de respeto hacia terceras personas –léase público en general–, los “serios” vuelven a encorsetarse con la máscara “oficialista” y culpan, como de costumbre, a los “locos” que se han especializado en esta clase de asuntos que, por “misteriosos”, no son menos “serios”. Precisamente en esta ocasión, como en muchas otras, los “menos serios” han sido los que han destapado el engañado, por mucho que a estos “doctos” profesionales de la información les pese.

Y es que, a veces, también se puede hacer “Misterio” con sensatez, equilibrio y dignidad. En la página oficial de Facebook de “El Ojo Crítico” se da cumplida cuenta de ello y de la Denuncia que han llevado a cabo muchos usuarios. Desde aquí, mis más sinceras felicitaciones a Manuel Carballal, aunque no siempre comparta su criterio.