Hace unas semanas salió a la luz un nuevo caso escolar, que acabó con el suicido de un menor de 11 años en la Comunidad de Madrid. Estos días atrás, un irlandés publicó un video sobre el mismo tema que se ha vuelto viral. Y hoy ha salido a la luz que en Málaga la Guardia Civil está investigando hasta cuatro casos de bullying en tres institutos de Educación secundaria.

Ahora si se ha convertido en un tema de que hablar en los medios de comunicación, pese a que lleva tanto tiempo instaurado que es difícil que cambie. Siempre se dice que el fuerte se come al débil, hasta que el débil le echa valor y lucha contra el fuerte. Como paso con David contra Goliat o en las películas americanas, donde se ve un previsible final feliz en estos casos.

Algunos no corren esa suerte. Lo sufren en silencio, no piden ayuda a nadie y se piensa que se lo merecen. Aquellos que no pueden más con la situación, se marchan sin despedirse ni siquiera de sus padres. Por último otros que lo cuentan, o no les creen o se tienen que marchar de ese centro. O le quedan secuelas que son muy difíciles de superar.

Hoy en día se hace cada vez más cuesta arriba ir al colegio a esas personas que sufren acoso escolar. Si antes lo soportabas dentro del recinto escolar, ahora este va más allá, a través de las redes sociales. El famoso cyberbullying, que es tan difícil de detectar y de controlar porque Internet es de todos y mientras haya libertad de expresión, y poco respeto seguirán pasando cosas de esta. No quiero echar la culpa a la libertad de expresión porque yo estoy expresando libremente la mía.

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Y estoy a favor de ella, siempre y cuando se hable con educación y respeto.

Sin embargo, mientras sigamos buscando excusas a este problema y no poniendo soluciones, seguirán existiendo. Si hay acoso, es porque nosotros lo propiciamos con la excusa “son cosas de niños”. ¿Lo son amenazar a un compañero, vejarlo y pegarlo? Deberíamos preocuparnos más por la educación emocional, si esa es la raíz del problema. Desconozco cuál sería la idónea, pero tengo claro que si pasa a nuestro alrededor, no debemos dejarlo escapar jamás. No solo el acoso escolar, que es un tipo de violencia, sino cualquier acto vejatorio hacia una persona.