El pasado domingo Jordi Évole dedicó su programa a la Violencia de género. Un tema que, aunque haya muchas campañas para prevenirlo, sigue existiendo. Durante 58 minutos, el Machismo mata lo abordó desde diferentes puntos de vista. Desde una magistrada, pasando por un psicólogo y los protagonistas principales en este tipo de historias: el maltratador y la víctima. Acompañándose de unas estadísticas tristes, que demuestran que un tema sigue aún vigente y cada vez a peor.

Como diría la teoría lampedusiana,  cambiar todo para que nada cambie. Y eso lo demostró el presentador catalán junto a los protagonistas del vídeo. Estamos avanzando en muchos terrenos, pero en otros parece que seguimos estancando.

Porque pese a los datos no somos conscientes aún del problema. Ya es rutina que en los medios salgan cada dos por tres una noticia de esta índole.

Lo que más me gustó de esta emisión televisiva fue la parte final, donde aparecía la joven Marina Marroquí.  Para que no la conozcáis esta chica fue víctima de este tipo de violencia a la edad temprana de 15 años.  Pese a todo lo vivido y que ella admitió que hizo todo lo que no había que hacer, se dedica a dar charlas entre los adolescentes sobre el tema explicándoles su testimonio sin temor.

Al igual que las palabras del maltratador al que tuvo la oportunidad de entrevistar también demostraron la otra cara de la moneda. “Soy un enfermo emocional”, “la machacaba” y “mi madre y abuela lo consistieron”. Son algunas de las perlas que pudimos escuchar de su boca admitiendo que lo hacía porque no la quería.

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Según un psicólogo, es una ideología, una forma de pensar la de estas personas.

No sé si es más preocupante los datos actuales o los que están por venir. Nunca seremos conscientes del verdadero problema como he dicho anteriormente. Durante la clase, los adolescentes admitieron que por un simple “me gusta” en el Facebook de otra persona suponía bronca con su pareja.  Las redes sociales son un arma de doble filo, usado por ellos y los mayores como herramienta de control. Y si es un avance para la sociedad, ahora supone un hándicap para aquellas personas que sufren maltrato porque supone más control del que tenían.

Además de esto, dejo claro también de que no existe ningún perfil tanto de víctima como de maltratador. Una Mujer con alta autoestima también lo puede sufrir, y Marina Marroquí lo dejo claro con su historia.  ¿Quién nos dice cómo tenemos que ser? ¿La sociedad nos impone realmente ser así o somos nosotros mismos?

Es difícil que seamos conscientes de la realidad porque mientras se repitan cánticos como el del partido de Betis a favor del maltrato, comentarios déspotas hacia las mujeres por Internet o la visión dañina que tenemos del amor, todo seguirá igual.  Porque una cosa lleva a la otra y mientras nos excusemos en frases los hombres también lo sufren (un mínimo porcentaje) o existen denuncias falsas (un 0,1 %), todo seguirá igual y la cifra seguirá en aumento.