Siento algo de pena en utilizar El Capital de Costa-Gavras para explicar algo tan mundano como el blindaje del secretario general de un partido, pues es una película de la que se pueden extraer innumerables conclusiones. Sin embargo, hay un fragmento que viene al pelo.

 

Cuando los accionistas mayoritarios de Phoenix, el mayor banco europeo, ponen en peligro el liderazgo del nuevo director, este mantiene una lúcida conversación con su mujer:

Maud Baron: ¿Qué te preocupa?

Marc Tourneuil: Los americanos quieren que reduzca la plantilla, los franceses que me estrelle y mis colaboradores me ponen la zancadilla.

MB: ¿Despedirás a gente?

MT: Si no lo hago me despedirán a mi […] Phoenix es un buque y lo gobernaré como se merece.

Y busco la manera.

MB: Actúa como Mao Tse-tung. Durante la revolución cultural se sirvió de la base para alejar a los que le molestaban.

 

Igual la mujer de Pedro Sánchez, a la que lucía siempre que podía durante la campaña -rezumando un olor a patriarcado insufrible-, le ha recomendado poner en jaque a los barones que llevan casi desde que empezó dejándole sin dormir. Sánchez sabe que su militancia es bastante menos moderada que los de arriba y que pese a lo que trate de contar Metroscopia, el votante del #PSOE prefiere a su partido con Podemos que con el PP. Por eso, el acuerdo al que llegue para hacerse jefe del gobierno deberá ser refrendada por la militancia. Y así se estará asegurando el menosprecio de su suelo electoral a quienes busquen la gran coalición. Y así, cualquier sucesión a Pedro que quiera dicho objetivo llevará al PSOE al funeral.

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Queda claro que Sánchez no puede alejarse a todos los que le molestan, pero apoyándose en las bases si que puede ventilarse a dos de los sectores más críticos con su gestión: la vieja guardia y los que aspiran a ocupar su puesto. Él sabe que ser presidente es su única baza. Una legislatura corta en la que poder asumir muchas victorias de otro -no es muy difícil hacerlo mejor que el PP, aunque solo sea en cuestión de consenso- le puede dejar en muy buena posición en los libros de historia. También sabe que con Podemos puede llegar a serlo. Pero no a cualquier costa claro: Pedro no puede ceder a la totalidad propuesta por Pablo Iglesias y por ello introduce a Ciudadanos en la ecuación. Parece que el eje nuevo-viejo se ha desvirtuado en términos de izquierda-derecha, pues las formaciones recientes se niegan a formar parte del mismo pacto. Si no se logran poner de acuerdo a Podemos y Ciudadanos, y la situación acaba en elecciones anticipadas, tiene la campaña medio hecha.

 

Sánchez ha puesto en su contra a todo lo peor de su partido, y ahora quiere acabar con ello.

Si lo logra, la regeneración en el PSOE de la que habló cuando aspiraba a ganar las primarias, se haría real. “Phoenix Bank debe acabar con sus contradicciones internas”, así de claro le deja Marc a sus CesarLuenas y AntonioHernandos. Si Pedro lo consigue y acoraza su liderazgo, tendremos gobierno de izquierdas. De izquierdas porque el parlamento actual no le va a dejar llevar a cabo otro tipo de políticas.