Todos los días nos levantamos escuchando, viendo o leyendo distintas noticias políticas, pero todas confluyen en lo mismo: un país ingobernable.

Después de muchos días de bloqueo institucional – y lo que nos queda aún – el panorama político parece que está abocado a unas nuevas elecciones en un futuro. ¿Y por qué? Por los egos políticos y afán de poder.

Quizás esto moleste a algunos o bastantes políticos, pero si el político mira al pueblo – cosa poco habitual- se dará cuenta que es el sentimiento del ciudadano a pie. La realidad política es que los que quieren gobernar no pueden y los que no pueden quieren; entre unos y otros la casa sin barrer.

Que #PSOE y #Ciudadanos hayan alcanzado un acuerdo de investidura solo sirve, a día de hoy, para pasearse por televisiones y ocupar primeras posiciones en la prensa.

Realmente, este acuerdo, aunque Pedro Sánchez diga que suma, es que no sirve para nada. Pero no es que mi opinión es que sea contraria a dicho acuerdo, sino que la realidad es que 90 más 40 no son 176; por lo tanto, ya estamos perdiendo el tiempo. PP y Podemos – cuya suma supera 176 escaños - ya han anunciado que votarán no a la investidura de Pedro Sánchez, pero tanto PSOE como Ciudadanos insisten en que tienen confianza de que se abstengan PP o Podemos.

Y el acuerdo PSOE-Ciudadanos está en el aire porque la militancia socialista tiene que refrendar este acuerdo y Sánchez no las tiene todas consigo. Incluso ganando el sí al acuerdo, se avecina fractura interna en el PSOE.

Pero el colmo de la pérdida de tiempo para el ciudadano a pie – como soy yo – es que, en el acuerdo anteriormente mencionado, se habla de reformas profundas de la constitución.

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Yo no es que sea contrario a las reformas que han mencionado pero yo me pregunto: aunque las reformas consiguieras aprobarlas en el congreso de los diputados, ¿Cómo conseguirás aprobarlas en el senado si el PP tiene mayoría absoluta? ¿Querrá el PSOE que el PP le apoye después de negarse rotundamente a dialogar con ellos para apoyar a Rajoy? Y estas preguntas no son una opinión personal, sino la triste realidad de la política actual.

Y mientras tanto se da la paradoja de que mientras todos o casi todos los grupos políticos – menos PP – coinciden en que lo que no quieren que Rajoy gobierne, su imposibilidad para llegar a acuerdos entre ellos hace que Rajoy siga gobernando, aunque sea en funciones.

Llegado a este punto, donde el ego y el afán de poder se imponen produciendo un bloqueo institucional, solo me cabe pensar que estamos abocados a unas nuevas elecciones en un futuro. ¿Cuándo? Me imagino que cuando se cansen de perder el tiempo. Aunque unas nuevas elecciones no asegura que esto no vuelva a ocurrir, así que esperemos que los que “nos representan” recapaciten y dejen egos y afán de poder a un lado para que España avance. #20D