Desafortunadamente es así. El cambio hacia un nuevo Sistema Educativo, hacia una nueva #Educación se ve prácticamente imposible y demasiado lejano. Mientras tanto son la mayoría de centros educativos los que siguen las mismas metodologías de siempre: memorización, tomar apuntes, realizar trabajos, exámenes, lecciones que impartir... Está claro que estas acciones no motivan ni desarrollan el interés de los alumnos. Podemos ver a estudiantes que van al instituto por ir, que van a la universidad porque piensan que así tendrán alguna oportunidad más de encontrar un trabajo adecuado. Pero seguramente, la razón de... "porque me gusta ir al instituto, porque aprendo y realizo cosas interesantes", o porque "hoy en clase vamos a hacer un debate sobre tal tema en vez de un examen.

Me gusta poder expresarme de esa forma", no se encuentre en las cabezas de esos alumnos. Y perdonadme, pero los entiendo. 

Nos encontramos con un sistema increíblemente estructurado y poco flexible, que prefiere centrarse en terminar los libros de texto al final de curso y corregir exámenes que probar e innovar situaciones diferentes Situaciones que fomenten la capacidad de pensar, de preguntar, de criticar, de opinar. Situaciones que lleven a cabo que el alumno pueda decidir por sí mismo, situaciones donde el alumno pueda investigar y expresar lo que de verdad piensa. Sin duda alguna creo que no se están formando estudiantes libres, autónomos e independientes. Futuros adultos que posiblemente no se pregunten nada en la vida y que les parezca bien absolutamente todo.

Vídeos destacados del día

La Educación debería fomentar precisamente todo lo contrario: debería enseñar a los alumnos que no siempre todo está bien.

Los alumnos deberían aprender en los centros muchas más cosas que Matemáticas, Lengua Castellana o Inglés. Mucho más. Los estudiantes deberían poder trabajar en equipo, deberían generar habilidades de cooperación y de colaboración, deberían responder ante las injusticias. Deberían poder ser críticos ante cualquier situación y saber que su opinión también es importante. La mayoría de los universitarios, cuando terminan sus estudios afirman sentirse vacíos, con miedo y con mucha desilusión. ¿Nos hemos planteado alguna vez por qué piensan y se sienten así unas personas que supuestamente tienen el futuro por delante? Porque sí, han aprendido materias, han aprendido asignaturas, han aprendido teoría. Pero pocos saben como aplicar lo aprendido en la vida. Y por eso, muchos se sienten perdidos y sin saber qué hacer. No les han enseñado expresar sus opiniones, no les han enseñado a debatir, a pensar, a no estar de acuerdo con todo, a ser diferentes.

Algunos de ellos pensarán que simplemente tiene los cajones de su mesa llenos de apuntes que no les han servido para nada. Y lo peor de todo, es que posiblemente en parte, tengan razón. 

La Educación (tanto institutos como universidades), deberían evitar que los estudiantes se sintieran así. Deberían evitar esa desilusión, esa poca motivación y esa sensación de sentirse perdidos. Deberían ser más flexibles, más autónomos, que todos sus docentes se implicaran en el proceso de enseñanza-aprendizaje junto con sus alumnos. Que los profesores abrieran debates, fomentaran la investigación, el descubrimiento, el no quedarse sentado ante algo que está mal, a tener una opinión de todo. A ser personas críticas, apasionadas y creativas y no máquinas de memorización sin ningún tipo de sentido. La educación no debería dar pie a la sumisión, debería ser totalmente lo contrario. La educación debería motivar a que los estudiantes empiecen a cambiar el mundo. Porque está claro y no tengo ninguna duda de que falta le hace.  #Derechos Humanos #Denuncia