Hay una cierta cantidad de jóvenes que hemos pasado periodos de prácticas en empresas para acabar finalmente nuestra formación. Cabe destacar que esas prácticas, la mayoría de ellas, no son remuneradas y tampoco cuentan con ayuda al transporte por si los alumnos tienen que desplazarse hasta el centro de trabajo. Es decir, se trabaja durante un mínimo tiempo de tres meses totalmente gratis. Un tiempo, en el que cuando vas cogiendo más soltura, desempeñas la labor de cualquier otro empleado.

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Sólo con una única diferencia: lo haces gratis. Tienes que aceptar que las prácticas profesionales externas te están dando la oportunidad de adquirir experiencia en tu sector. 

Lo que ya no hay que aguantar es que al terminar el "periodo de gracia" de las prácticas, el jefe o el encargado de turno te diga: "oye, has hecho un trabajo excelente.

¿Qué te parecería seguir trabajando con nosotros?". Y es ahí cuando se nos hace la boca agua, nos ilusionamos y nos subimos por los mismísimos cielos. Tú que estás infinitamente contento le contestas: "sí, claro que sí. Me encantaría formar parte del equipo y seguir trabajando aquí. ¿Qué tipo de contrato voy a tener?". A partir de ahí, por la cara de espanto y de asombro de la persona que tienes al lado te imaginas, que algo no va bien. Y su respuesta así lo confirma: "¿contrato? No, yo me refería a que si te parecía bien seguir estando de prácticas y aprendiendo sin ningún tipo de remuneración".  

La respuesta que habría que darle al empresario de turno estaría lejos de ser educada, así que la podríamos sustituir con un..." no, gracias, pero yo no trabajo gratis". O al menos, esa es la frase que yo diría.

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Ya es hora de que nuestro esfuerzo, sea cual sea el sector al que nos dedicamos, sea reconocido por los demás. La experiencia, que es a lo que más se sujetan ellos, también se puede conseguir cobrando un sueldo o siendo voluntarios en cualquier parte fuera de un horario laboral. En el área de las canguros y de las niñeras está muy de moda. Hace unos días, una conocida me contó que una madre se había puesto en contacto con ella para cuidar a sus dos hijos durante cuatro horas por la mañana y que lo que iba a cobrar era 6 Euros. Otra vez un conocido, me habló de que a su hermano, un informático con dos años de experiencia le querían contratar seis horas y pagarle 200 euros. 

Pues no señores, la mayoría de nosotros está harto de que os aprovechéis de la típica situación de la experiencia. De que nos toméis por tontos e ignorantes y que creáis que vamos a aceptar cualquier puesto de trabajo por lamentable que sea. Personalmente prefiero mil veces volver a formarme o emprender algo por mi cuenta que trabajar en esas condiciones.

Hemos estudiado, hemos investigado, hemos hecho exámenes, nos hemos ido a las cuatro de la mañana para conseguir acabar un trabajo y finalmente hemos obtenido un título que a algunos nos ha costado lo que no está escrito. No nos hemos esforzado tanto para que venga el estúpido empresario de turno y que nos "contrata" para trabajar gratis y así cojamos experiencia. 

Y después de toda esa humillación y decepción, encima ellos se sorprenden, se asombran y se molestan como si te estuvieran ofreciendo una de las mejores oportunidades de tu vida. Espero que a muchos de nosotros, todavía nos quede la dignidad de al menos poder decir que no. De al menos poder decirles a la cara: "¿es que trabajarías tú gratis seis horas al día? o ¿trabajarías tú ocho horas al día por dos 200 Euros? Qué pasa, ¿no te gusta la idea? Ya, a mí tampoco. Es una pena que a nosotros, los jóvenes del país, que supuestamente somos el futuro, se nos trate de esta manera tan sinvergüenza, deshonesta y humillante.