La costumbre española de reducir algunos asuntos a la simple anécdota, como coletilla cuando se cita el tema, ha saltado cuando se ha conocido el nombre y apellido del nuevo President de la Generalitat de Catalunya, elegido in extremis cuando parecía que todo estaba abocado a la convocatoria de nuevas elecciones.

Artur Mas propuso varios nombres de personas ilustres catalanas, con cargos de responsabilidad, pero en las negociaciones entre Junts Pel Sí y la CUP se ha visto mejor al alcalde de CDC en Girona, Carles Puigdemont, para que le sucediera, vista la imposibilidad del partido de Anna Gabriel y Antonio Baños de que sus militantes vieran bien continuar con Mas.

El aspecto físico de Puigdemont parece de una persona inteligente, capaz y que te cae bien, nada que ver con el aspecto a veces arrogante de Mas, cuya seguridad en sí mismo imperturbable resultaba a veces insoportable, no en plan negativo, sino por que parecía que siempre estaba en posesión de la verdad.

Claro que sabiendo que Puigdemont es alcalde y Presidente de la AMI (Associació de Municipis de Catalunya per la Independència), la oposición unionista (PP, PSC, C’s) no le puede ni ver, y piensa que será un nuevo Mas que continuará con el “procés” que parecía debilitado después de las semanas de espera y las votaciones de los militantes de la CUP.

Le espera una legislatura complicada, pues para conseguir lo que quiere, al menos el referéndum con el que consultar a los catalanes para la independencia y que la convertiría en legal, sólo tiene, aparte su partido, ERC y la CUP, con Podemos, el único partido estatal que ve bien esta consulta, como la que se hizo civilizadamente en Escocia, con el beneplácito del Gobierno central de Londres. También romper con los recortes que Mas efectuó en su gestión, imitando los del Gobierno central, que mancharon su trabajo irremediablemente.

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Y Rajoy, que contaba al menos tener a C’s con escaños suficientes para arroparle a él otros cuatro años, ni siquiera tiene ese consuelo. Ahora se ve obligado a suplicar incluso al PSOE de Pedro Sánchez que formen la “gran coalición” a la alemana para hacer frente al soberanismo del nuevo Govern catalán, cosa a la que se niega Sánchez. Y C’s, tratando de hacer lo que puede, ante la inesperada y magra recompensa en el 20-D.

Pero como decíamos al principio del artículo, que ya ha inspirado algunos chistes políticos inteligentes, es la dificultad de los políticos de Madrid para pronunciar bien el apellido Puigdemont, sobre todo los del Gobierno en funciones del PP y su Presidente, que desde que dijo aquello de “It’s very difficult todo esto”, en la línea del “I want to express my gratitud” de José Luis Garci cuando ganó el Óscar en 1983 por “Volver a empezar”, demostró que es un desastre para los idiomas, tanto que ni siquiera sabe hablar un gallego decente, siendo de allí.

Mientras que la mayoría de catalanes, como cualquier pueblo que habla más de una lengua, sienten interés por hablar otros idiomas y hablarlos bien, como en el caso de Mas, con un excelente francés e inglés, en España cuesta pronunciar palabras de otros idiomas bien, aunque eso pase en otros países, como aquello que decía Michael Moore en su gran documental “Bowling for Columbine”: “El Presidente bombardea otro país de nombre impronunciable”.

Con apellido impronunciable o no, empieza una nueva legislatura, ahora sí, en Catalunya, donde veremos si el nuevo President Puigdemont da la talla y demuestra ser un buen gestor como lo fue en Girona.