Muchos fans de la explotada saga Star wars (“La Guerra de las Galaxias”, en español) se echaron las manos a la cabeza cuando Lucasfilm y Disney, las dos productoras por excelencia, dieron a conocer que Star Wars episodio VIII se retrasaría nada menos que 7 meses, y todo apunta a que no reside en una cuestión de falta de tiempo ni nada por el estilo, sino en una cuestión lucrativa. Es cierto que Lucasfilm y Disney no dieron detalles al respecto, y precisamente tal vez sea ese silencio de las productoras el motivo por el que son, cada vez más, las teorías que evidencian una cuestión puramente taquillera, es decir, aprovechar el atractivo mayúsculo que suponen las vacaciones navideñas para lucir la nueva película.

Desde luego, no sorprende que tras el éxito de las pasadas entregas, la ya mitificada saga quiera explotar todo su tirón y ganar un buen pellizco, incluso mayor que en las anteriores películas (que desde luego, no ha sido poco). Sin embargo, parece que Star Wars está yendo demasiado lejos, y estoy seguro de que, como yo, algunos se sienten decepcionados y algo dolidos.

El Despertar de la Fuerza cumplió sus propios objetivos: apaciguar esa nostalgia que traía a nuestras mentes el “mundo Star Wars”, con una especie de homenaje a sus personajes clásicos (Han, “Chewie”, Leia y Luke). Para los que nos gusta ver más allá, no hay duda de que se trata de la película más conservadora de las siete, con elementos muy similares y poco elaborados (tercera Estrella de la muerte con el mismo defecto: su núcleo central), personajes que inspiran poca o ninguna complicidad (Kylo Ren), etc.

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Ahora, hay nuevo director, Rian Johnson, que al parecer apostará por una trama más “arriesgada”. Incluso los propios actores principales de la nueva trilogía anuncian que se están empleando a fondo, sobre todo físicamente (lo que parece anunciar que habrá más acción, y esperemos que eso también incluya peleas con sable láser con más emoción que la de Kylo y Rey).

Para gustos los colores. En mi opinión, a la espera de si se cumplirán o no estas conjeturas, la verdadera “amenaza fantasma” de Star Wars pasa por conseguir la mayor taquilla de la historia, anteponiendo, a efectos puramente cinematográficos, crear la trilogía más espectacular de las tres.