Después de la multitudinaria Asamblea de Manresa del pasado fin de semana, donde muchos militantes de la CUP se reunieron para votar propuestas referentes a apoyar o no a Artur Mas como President de la Generalitat de Catalunya, ahora tocaba a los máximos dirigentes del partido dar la última decisión.

Y ha sido que NO. Que como prometieron en la campaña electoral, no apoyarían a Mas. Que apoyarían a un candidato alternativo que Junts Pel Sí presentara.

No podemos decir que la CUP haya actuado de mala fe, al contrario, ha mostrado una coherencia admirable, que no se ve en otros partidos, ni siquiera en Podemos, que sería su equivalente estatal.

Ahora están en CDC y en los que forman la coalición Junts Pel Sí diciendo de todo contra la CUP, sobre todo la palabra “botiflers”, con la cual los catalanes nos referimos a los traidores, a los que perjudican a Catalunya aliándose con gente de otros lugares.

Pero hay que ser honestos: la campaña electoral no presentó a Mas como President, sino a Raül Romeva, el único que daba la cara en todo momento, el que aparecía en los carteles electorales. Entonces, ¿por qué no presentarlo a él como candidato alternativo? Que jamás se ha visto eso de que sea otro y no el President definitivo quien se presentaba como cabeza de lista.

Mas está tocado por los escándalos de corrupción, no como dicen ciertos periodistas extremistas de la Prensa española, algunos de ellos muy conocidos, sino por que no supo atajarlos a tiempo, como el “caso Palau” y el “caso Pujol”, como esperando que el tiempo borrara las consecuencias de ellos y se olvidaran, como lo de Bárcenas en el PP. También está su carácter, que cuando se presentó dos veces como candidato y perdió ante el tripartito, le hacía parecerse más a Sarkozy que a alguien que aspira a conciliar a todos los catalanes, decida lo que decida.

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Además, hay que renovar el partido, que padece la ruptura de la coalición entre CDC y UDC, que al separarse, ha provocado la desaparición del segundo, y con él, de gente válida, pero con ideas ya anticuadas para los catalanes.

Necesitamos, entonces, que se tome una decisión rápida, no ser tozudos, ya que si no, tendríamos a partir del próximo domingo convocatoria de nuevas elecciones, y eso no sería bueno, no sólo para el “procés” catalán, sino para los partidos unionistas (véase el inesperado batacazo de Ciutadans a nivel estatal, por que su líder no supo dar la talla en los debates televisados).

La CUP, vuelvo a decir, ha votado lo que siempre dijo, y en su estilo: que no le mola el Artur como President, que les parece un tío chungo, que se enrolla malamente y que pasan de él. Que otro coleguita les molaría más.