Parto del iluso planteamiento de que las ideas tienen que ser o buenas o malas, incluso aplicando el filtro de la objetividad humana, creo que una idea buena es objetivamente buena, y una idea mala es objetivamente mala. Si bien es cierto que para mí una idea puede ser buena, mientras que para otra persona esa misma idea puede ser mala (aquí está la clave, en la subjetividad que llevamos implícita). En este punto es donde deberían entrar en juego los argumentos y el diálogo, y nunca los colores políticos o partidistas.

Y es que en política siempre ha sido así, y todavía con más énfasis tras las últimas elecciones del pasado mes de diciembre.

Aquí no importan los valores, ideas, argumentos, planteamientos,... lo que importan son los colores por encima de todo, y lo que consideran más importante: conseguir el poder a toda costa. Para explicar mi teoría utilizo las siguientes hipótesis a modo de ejemplo:

Si yo soy de los rojos, y una idea de los azules me parece buena, ¿porqué tengo que rechazarla y criticarla por el mero hecho de ser una idea azul? Si me parece buena, ¿porqué no la defiendo o comparto?

Si yo soy azul y una idea de los azules me parece mala, ¿porqué tengo que defenderla si no estoy de acuerdo con ella? Si me parece mala, ¿porqué tengo que defender esa idea a capa y espada?

La clave es enfocar las ideas desde una perspectiva analítica, personal, razonable, con argumentos,... Pero nos empeñamos en ver las ideas como azules o rojas, moradas o amarillas, verdes o blancas,...

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Todo sesgado por el maldito filtro que nos clasifica como borregos en uno u otro partido político. ¿Acaso una persona es mejor o peor por su raza, religión, sexo, edad, educación,...? Preocupémonos en conocer a esa persona, dialogar con ella, ver puntos en común y en contra, en conocerla. Si por encima de una idea seguimos viendo un color en vez de una oportunidad, debemos quitarnos esas opacas gafas que nos impiden hacer de nuestra sociedad democrática un lugar mejor.

Pero al final, todo ha sido, es y será siempre igual. Por eso la política de este país sigue siendo un juego en el que los participantes sólo quieren una cosa, hacerse con el poder por encima de todo. El gran problema es que es por encima de todos y todas, de la ciudadanía que es sometida por este circo de intereses. Cuando se debería estar hablando, dialogando y poniendo en común ideas sobre mejoras sociales, propuestas económicas, ayudas a los colectivos más necesitados, desarrollo sostenible, protección social,... Lo que estamos haciendo es escuchar día tras día a "nuestros representantes electos" hablar de corrupción, líneas rojas, sillones de mando, intereses partidistas, e incluso hay que escuchar cómo se insultan los unos a los otros.

¿Quién ganará este "Juego de Pactos"? Sinceramente, ni lo sé, ni me importa en absoluto. Me resulta más interesante "Juego de Tronos", las tramas de los Lannister, Stark, Targaryen, Baratheon,... son mucho mejores y un entretenimiento estupendo para desconectar del bombardeo diario de una política podrida y aburrida donde sólo interesa una cosa, conseguir el poder por encima de todo y de tod@s. #Elecciones