Nos encontramos ante un panorama dividido. Está la división de la CUP entre quienes priorizan la Independencia y quienes priorizan el anticapitalismo; la división catalana entre quienes desean la independencia y quienes no -ahí están los resultados de Cat Sí que es Pot-; o la división del PSOE entre quienes pasarían por el aro del Referéndum para echar al PP y quienes quieren nuevas elecciones por no entenderse con las fuerzas limítrofes -ambos sectores pelean por ser el que menos mate al partido-. En este entramado de divisiones la cuestión catalana manda ¿cómo coño soluciona esto el nuevo gobierno?

El artículo 8 de la Constitución permite a muchos tertulianocuñaos decir que para acabar con esto habría que pasear los tanques por las ramblas (apunte para el nuevo país: suprimir elementos de la Constitución propios del franquismo). Sus posiciones son muy parecidas a las del Coronel Mathieu en La batalla de Argel.

Pero el procés no tiene un FLN o alguien que ejerza violencia para coaccionar. Aun así, del mismo modo que sucedió en Argel, meter al ejército aquí sería ineficaz: la humillación que supondría para Catalunya reforzaría los fundamentos independentistas.

Otra de las ideas canónicas de la caverna mediática es la supresión de la autonomía. Si entienden al otro -el independentista- como actor político que le está arrebatando la hegemonía del pensamiento catalán no deberían darle razones que le justifiquen. Además, habría que ver hasta qué punto el pueblo español estaría dispuesto a llegar por mantener España unida. Ese escenario en el que Catalunya pierde su voz -o el parlamento- agilizaría la construcción, por ejemplo, de una Hacienda Catalana para financiar las estructuras del nuevo Estado.

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Si con la ley no ‘nos da tiempo a acabar con el independentismo’ volvemos al pensamiento del Coronel Mathieu ¿Francia debe quedarse en Argelia? Si siguen contestando que sí, tienen que aceptar todas las consecuencias necesarias.

Por otro lado está el inmovilismo de Rajoy que tantos independentistas ha generado. Traducido a la fórmula parlamentaria actual está el con nosotros los catalanes no se querrán ir de C’s o el con nosotros los catalanes no se querían ir del PSOE. Al final todo se reduce a esperar a ver qué sucede y luego ya veremos lo que hacemos. Al menos el PSOE, aunque sea demasiado tarde, accede a abrir una vía de diálogo que ofrezca una mayor soberanía a los catalanes. Esto les podría que la soberanía nacional no siempre implica independencia (como en los estados federados). Pero Podemos aprovecharía la posición del PSOE para reivindicar su postura a favor del referéndum. Si les concedemos la soberanía ¿por qué no dejarles decidir el formar parte de nuestro Estado? (siempre en esa discursiva, no vayan a llamarles separatistas).

Recuerdo en septiembre preguntarle a un votante de C’s si un referéndum pactado a la británica no sería una forma de acabar con el problema. Él me contestó que al menos sería una buena forma de callar la boca a esos imbéciles (así de respetuoso se debate en la calle). Ya que las cuatro fuerzas mayoritarias a nivel estatal están por la unión, igual un referéndum es el mecanismo para aquellos catalanes que quieren un encaje en España. Igual un referéndum 'separatista' es la única forma de acabar con las divisiones. O no. Pero sería de lógica solucionar un problema político de la forma más democrática posible.