Y ello encima de cualquier otra circunstancia (y menos partidista). La posición contraria, ahora mismo, queda estigmatizada ante la opinión pública.

Antes del 20D las reivindicaciones asumidas por cada partido político del panorama nacional aparecían perfectamente legitimadas en una democracia sana, sin exceso de sobresaltos que hicieran peligrar su propia idiosincrasia como democracia parlamentaria... Pues bien, la situación provocada por el resultado de estos comicios barrunta no poca aleatoriedad o inestabilidad. El panorama, entonces, ha cambiado radicalmente: hoy lo prioritario es la estabilidad del país, que pasa por un fortalecimiento democrático y una defensa de la nación que ha perdurado a lo largo de más de quinientos años.

Bajo ese prisma, que es el que vislumbra el pueblo llano, la mayoría de los españoles, aquellas actitudes partidistas dejan de ser prioritarias; a plazo inmediato y medio es la búsqueda de unos pactos entre los partidarios de conservar la esencia de la Constitución que tanto costó construir... Hay que hacer de tripas corazón: ¡el mandato del pueblo exige pactos, un entendimiento entre fuerzas que hasta ahora mismo parecían incompatibles!... Y hasta tal punto lo requiere la urgencia, que todos aquellos políticos o mandatarios que sean obstáculos en ese camino, serán barridos por el pueblo, más pronto que tarde, ante la ceguera que no suponga abanderar estoa anhelos de la comunidad, tan evidentes en los momentos actuales.

Y en eso estriba hoy la "regeneración", el presunto "progresismo" del que tanto alardean algunos.

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Lo dicho, "u olvidas antiguas o recientes rencillas, y no apuestas claramente por el "pacto", por cierto, "tan europeo", no te queda más que dimitir, antes que el pueblo te lo reclame y pases a la posteridad como un prohombre de la antihistoria, un enemigo de tu nación". ¡La encrucijada está servida!

Son otros los que buscan la confrontación... Y a estos parece que se les está sirviendo en bandeja la posibilidad de la deconstrucción del espíritu del 78 y sus sustitución, a través de un período constituyente, por un anacrónico sistema cuyos ejemplos más inmediatos pasan por el modelo de "democracia" venezolana, o las aventuras del partido radical que gobierna en Grecia,

¡Los políticos "de siempre" son tan ingenuos que no pueden vacunar nuestro sistema de tales advenedizos!... ¿Son mucho menos inteligentes? ¿Son incapaces de construir el pacto necesario y de mínimos, capaz de salvaguardar nuestras libertades?

Por favor, uno por uno: ¿Pueden contestarme?