Diego tiene (perdón, tenía) once años. Tenía también una comida favorita, una canción que no podía dejar de escuchar, una idea de lo que quería ser de mayor y un futuro. Y un colegio al que no le gustaba asistir; y una habitación con balcón.

Cada vez que una persona se quita la vida, la sociedad debe mirar hacia sí misma para ver dónde está el fallo. Cada vez que un menor lo hace, la responsabilidad de hacer eso es aún mayor. ¿Qué ha pasado aquí? ¿Qué puede ser tan fuerte como para romper las ganas de vivir de un joven? La respuesta es la misma que en otros casos, la vimos hace nada con Alan. Cosas de niños.

Por eso, porque son cosas de niños, los colegios no se mueven activamente en detectar y cortar de raíz los casos de acoso escolar, o aislamiento (el daño es el mismo) Porque tenemos la visión del colegio como una especie de selva en la que el niño aprende a sobrevivir y a ser más fuerte.

Con lo fácil que sería instruir a los profesores en detectar estos casos, que la mayoría de las veces no es díficil. Y en darles la importancia necesaria.

Enseñar a los propios niños como actuar en la escuela en caso de que esto suceda:

Tú, que sientes que las bromas que te hacen no son bromas: pide ayuda, estamos aquí.

Tú, que observas como las bromas que hacen no son bromas: ayúdale, habla con nosotros. No seas cómplice.

Tú, que te sientes bien haciendo bromas que no son bromas: no eres libre de hacerlas aquí.

Si yo tuviera un hijo, le demostraría desde pequeño que la comunicación es importante y crearía un espacio de confianza entre nosotros. Si lo está pasando mal, me gustaría que pudiera decirme que le han dicho esto, o que le han hecho lo otro. Si le gusta hacer que otras personas lo pasen mal, me gustaría saberlo para poder hacer algo, aunque me impida dormir por las noches la duda de si podría haberlo evitado.

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Si estás leyendo esto y estás en una situación así:

Pide ayuda, siempre se puede salir de algo así. A tus padres, profesores, amigos. Siempre hay alguien, y siempre hay algo más allá del acoso, aunque ahora no se puede ver. No eres responsable de que haya gente que disfrute haciendo sufrir, no eres responsable de tener el privilegio de ser diferente.