¿Qué es para vosotros la felicidad? ¿La podríais definir con una palabra?  ¿Es hacer lo que uno realmente siente o quiere? ¿Y la tristeza? Muchas preguntas, para tan sólo una respuesta.  En unos tiempos de cambios, convulsos, donde más que vivir luchamos por sobrevivir. Nos obligan a cuándo nos debemos sentir así felices o tristes. ¿Hasta ese punto hemos llegado? ¿A ser máquinas programadas para nuestros sentimientos?

Hace unos días se celebró el BlueMonday, lo que para muchos ha sido definido como el día más deprimente del año. Según su autor el investigador Cliff Arnall, se trata del tercer lunes de enero debido a su fórmula, que cuenta con diversos componentes como el clima, la famosa cuesta de enero, la resaca navideña.

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Sin contar tampoco que con que también se abandonan los tan famosos propósitos de año, como la dieta que nunca terminamos o el gimnasio al que nos apuntamos y al final no vamos. Hasta marzo no podemos ser felices, que el Día Internacional de la Felicidad según lo programado.

Somos lo suficiente capaces de saber cuando estamos tristes o felices sin necesidad de que nos lo recuerde un día señalado. 

Hoy quiero hablar de ambas palabras o más bien sentimientos. Para mi desde que vi la película de Inside Out pienso que ambas no pueden vivir la una y la otra. Son como el ying y el yang. Hace falta momentos malos para prestarles atención a los buenos. Hace falta la tristeza para valorar la alegría. Se ha dicho siempre que nos educaron para ser felices, para buscar la felicidad hasta debajo de la piedra. A que si teníamos un coche, una casa, una familia, un trabajo lo íbamos a ser. Que error. 

Personalmente, siempre había pensado y por diversas circunstancias personales he cambiado de opinión, Ahora pienso que la felicidad es una actitud, es la forma con la que tú vas a ver la vida. Puedes no tener esa familia que tanto deseas pero si un trabajo que te guste, o viceversa.

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La felicidad completa es imposible porque desgraciadamente siempre nos va a fallar algo. Los seres humanos somos los únicos capaces de aumentar nuestro sufrimiento, pero a la vez podemos potenciar nuestro bienestar. Pensemos en todos los cuentos que nos leían de pequeños que acababan con "y vivieron felices y comieron perdices".  En nuestras manos y actitud esta que nuestro cuento acabe de la mejor manera posible y que no nos obliguen a ello. ¿Y para vosotros qué es la felicidad?