La Historia no perdona, tan sólo la Historiografía la maquilla.

La Historia tiene sus glorias y sus vergüenzas y todos y cada uno de nosotros somos protagonistas; aunque los más seamos anónimos y olvidados extras en una película que solo destaca hazañas de actores sin vergüenza que saben que de una manera u otra, hagan lo que hagan, tendrán lugar en las enciclopedias con el perdón de quienes las redactan.

Será para no ensuciar la Historia; Historia que cuando verdaderamente se lo hace es cuando se miente sobre ella , o se tiñe de verde caquí y rojo de sangre “valerosa” el cuento chino que se inculca en el aprendizaje en las frías aulas que esa misma Historia ha dejado.

 

Felipe nos habló desde palacio, tal como hacia su bisabuelo en arrogante paseo entre quienes sostenían a una pieza que les daba razón de ser.

 

Mientras tanto, sus antepasados acumularon toda la riqueza traída de lo conquistado y lo repartieron entre aquellos que luego sostendrían a su descendencia para que siguiera el Sistema que aseguraba paseos entre vasallos que reverenciaban a aquella pieza imprescindible para que ellos fueran lo que eran y lo que todavía son.

 

El bisabuelo de Felipe marchó de España para evitar una Guerra, dice la Historiografía.

 

En verdad no encontró apoyos para mantenerse firme porque se sabía que correría mucha sangre por calles y campos españoles. Todo fue cuestión de tiempo porque el monstruo que había creado se quedaba sin privilegios y a ese monstruo le bastó crear una figura parecida para medrar sobre cadáveres que todavía piden Justicia.

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Monstruo creado para proteger intereses y ávido de sangre, medalla y gloria que el Rey bisabuelo repartía desde los salones de un palacio que albergaba tanta riqueza como miseria sufrieron todos los súbditos que bajo los reinados de sus antepasados se olvidaron de su categoría de Seres Humanos para que su Rey fuera Dios.

 

Así, el bisabuelo mandaba carne de cañón a Marruecos para mantener ocupados a los generales que le sustentaban su presencia.

 

Hombres para morir y madres para llorarlos.

 

Pero hombres pobres, puesto que el rico arreglaba con dinero tanto su espacio en el Cielo Católico como su no presencia en el infierno africano.

 

Las palabras de Felipe se diluyen en los hechos de sus antepasados, son poco creíbles, de una falta de análisis histórico apabullante.

 

Tras su figura de “Rey preparado” queda la del “Rey Campechano” como el más grande comisionista que tuvo esta Patria de señoritos y militares de sables sonoros; y tras ella la del bisabuelo que ganó batallas con sangre de los pobres o una tatarabuela que aceptó casarse con un primo suyo por razones de estado; pero no renunció al placer, un tanto desmesurado, de ser hembra que parió Dios sabe de quién, puesto que su marido tenía otras formas de lograr una erección.

 

Mientras el otro pilar de aquel Estado, Estado y Pilar que todavía está entre nosotros, castigaba a cualquier mujer cuyo comportamiento no fuera el de una paridora de hijos para la Patria que luego serían enviados a Marruecos.

 

Las Coronas se heredan por sangre, y en la de estos Borbones hay mucha; la que llevan en sus venas es bastante imprecisa ateniéndonos a la Historia, la que cubre Cuba, Filipinas, España, Marruecos y de más países que conforman la Gloria que les da la Historiografía es de hombres miserables de cunas miserables, nacidos para que Saturno devorara a su hijo.

 

  #Rey Felipe #Casa Real #15M