Mariano Rajoy niega que haya propuesto coalición alguna al PSOE y tal y como viene afirmando desde hace días repite, cantinela poco creíble, que sólo empezará a hablar de pactos después de las elecciones puesto que el no sabe nada del tema y menos aún ha propuesto, e ignora que alguien lo haya hecho, al partido de la rosa semejante arrejuntamiento.

Y a nadie se le escapa, el gallego tiene más costras que los galápagos, que no quiere llegar a mañana sábado, jornada dada a la reflexión, reconociendo ante los votantes que no habrá de conseguir los votos necesarios para disponer de la mayoría necesaria que le conceda el beneplácito para volver a poner la bota en el cuello de los sufridos habitantes de este suelo patrio durante cuatro años más.

Y sabe, pues de otra manera habríamos de volver a las urnas por primavera, que habrá de necesitar bajarse del burro intentando pactos a los que está poco acostumbrado después de campar a sus anchas disponiendo y haciendo aunque sabio, prudente y calmoso, como es el de Pontevedra, no ha querido mojarse por si se resfría y no da ni la más escueta pista del itinerario que habrán de seguir sus pasos al respecto.

También ha negado, y esta es información que aparece en fuentes fiables, que un matrimonio de conveniencia con el PSOE, detestable si así fuera, tenga como condición que a la boda no se presente Pedro Sánchez como contrayente y exija al partido de la otrora rosa que cambien como condición al novio en la ceremonia. Por ello sentencia que él no ha propuesto semejante casamiento y siendo, como es, uno de los cónyuges que habrá de pasar por los altares, asegura que nadie en el gaviotero partido ha dado el visto bueno a semejante bodorrio.

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Y amén diré, si así lo quiere, fingiendo creerlo en su cantinela y fanfarria, más como dice el refranero, sabio y conciso, que “cuando el río suena, agua habrá de llevar”, permita el aún presidente que dude de su palabra y tenga claro que llegado el momento, y buscando de nuevo el regusto de la poltrona presidencial, inquiera la alianza del mismísimo diablo si necesario fuera, máxime cuando si ha de seguir las pautas de su faro y guía, la káiser de las Europas, Angela Merkel, no habrá de olvidar que por las germánicas tierras son muy dados a estos maridajes contra natura que solo avivan las llamas, justificadas y razonables viendo lo visto, de quienes piensan que al final, y con tal de no perder mando, sustento y poderío, todos son los mismos perros con diferentes collares.