Después de tantas expectativas por el debate que Mariano Rajoy prefería antes que ningún otro, que por ello prefirió enviar a su Vicepresidenta al debate a cuatro, o porque creyó que saldría mejor parado de “La calle pregunta” (como así fue), no ha sido gran cosa lo que se ha visto. Ni por su parte ni por la de Pedro Sánchez.

El sábado, en “La Sexta Noche”, hubo un debate entre ocho políticos, cada uno de un partido distinto. PP, PSOE, UPyD, UDC, IU, Podemos, C’s y ERC. Se vio más dinamismo, quizá por que algunos de los contendientes aprovecharon el momento de verdad y dijeron algunas cosas interesantes.

Antes de empezar, quizás llamaban la atención algunos de estos políticos, varios de ellos totalmente desconocidos para la gente, como el peculiar representante de UPyD, con su barba hípster, que fue de los menos destacados, por no saber lanzarse al debate con fuerza.

Quizá por que otro político de aspecto también peculiar, por su pelo rizado a lo Harpo Marx, su bigote y sus gafas de pasta, pero con mucho más carisma y determinación, Joan Tardà, de ERC, y con una voz más rotunda, se comía a casi todos en cada intervención.

Tardà fue muy inteligente al evitar decir directamente la frase “Proclamación de la independencia de Catalunya” y sustituirla por “Proclamación de la República”, dicho así varias veces, con lo que quizá buscaba la complicidad de la gente también simpatizante republicana, como el de Podemos (Íñigo Errejón) y el de IU, a quienes se dirigía como los “republicanos de España”. Sus afirmaciones de que en menos de dos años Catalunya sería independiente, con acuerdo inminente con la CUP, despertó el run-run entre parte del público asistente al programa y temor entre los demás contertulios.

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Y asimismo, el tono de Joan Tardà fue el que más influenció el debate, dividido en dos por que a la mitad se interrumpía para emitir una entrevista, previamente grabada, a la escritora Almudena Grandes, donde se despachó a gusto contra IU, a la que sentía que no era la IU que ella conoció, además de lamentar que expulsaran a cientos de miembros de la coalición. No se sabe qué habría dicho ella si hubiera sido una contertulia más, sabiendo que ella nunca se muerde la lengua, como Tardà.

Fue con Javier Maroto (PP) con quien Tardà tuvo más tiras y aflojas, ya que los representantes de C’s y de UPyD, los más radicalmente distintos a ERC, no parecían muy capaces de montar grandes polémicas. Maroto pareció ofenderse cuando Tardà les relacionaba con “la carcundia” o lo “rancio”, al lanzar dardos contra C’s, “que nació para cargarse la inmersión lingüística en Catalunya”, “han tenido que ir a toda prisa a condenar el franquismo” o que “ha sido criticado incluso por la derecha más rancia, la del PP”. Maroto contestó: “Al señor de ERC, al cual no conozco de nada, no me vuelvas a llamar nunca más rancio, mírate al espejo. Llevas muchos años en la Política”. Hábilmente, Tardà siguió: “No debería haber dicho rancio, sino neofranquista”.

El debate trató varios temas espinosos, no sólo el de Catalunya (sólo Podemos e IU defendieron un referéndum de autodeterminación), sino el de la violencia de género (donde C’s trató de defender a su diputada que metió la pata en un tema tan delicado) y el del paro, entre otros.

Como había poco tiempo para tratar todo, poco pudieron decir, siendo tantos, pero unos fueron más concisos y claros que los otros. #Televisión #Elecciones