Después de las tan esperadas, ante todo por ver si con su celebración se “desfacía” algún entuerto, elecciones del pasado domingo, lejos de desfacerse más creo que se han incrementado las dudas y titubeos que, eso sí, todos, y más aún los que estuvieron por siempre en la poltrona, se encargan de presentarnos, una vez más nos vuelven a tomar por tontos, como algo normal en el cotidiano devenir del sistema democrático. Y un cuerno. Les cuento y digo.

El gallego, que después de todo no ha salido muy mal parado del envite teniendo en cuenta el desaguisado que ha montado en el suelo patrio, es consciente de que habiendo perdido más de 60 escaños y estando, como está, mientras a bien lo tengo el lindo galán Rivera, más solo que la una, necesita de cortejos y galanteos para volver a hacerse querer, tarea esta en la que me da que no habrá de encontrar novia que atienda sus peticiones matrimoniales.

Pedro Sánchez, el otro apuesto contrincante, tampoco le va a la zaga. Anuncia que no votará la investidura del de Pontevedra y es esta decisión que está a la espera de ser ratificada por el comité federal en fechas venideras. Lo que me pregunto es si las alargadas sombras de los viejos jarrones chinos que todavía adornan los pasillos del partido de la rosa no habrán de insistir en la propuesta de esa coalición a la alemana que planteaban hasta hace poco. Y ojo también que la andaluza Susana Díaz, y esta señora hace temblar los cimientos de Ferraz cuando suelta sus arengas, advierte de que con Rajoy ni a misa. Aunque, bien dice Gabilondo que el tiempo macera las cosas, me da por pensar que el actual secretario del #PSOE le va a echar un órdago a los inamovibles barones de su partido buscando el acercamiento a #Podemos.

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De Pablo Iglesias sabemos que postula casi la desaparición, al menos en los modos de hacer gobierno, hasta cierto punto juiciosa viendo lo que hicieron con el corral y sus gallinas, de los viejos partidos tradicionales, por lo que no es de esperar que les de apoyo alguno ni a los unos, ni a los otros, aunque es necesario tener en cuenta que de los 69 escaños que ha logrado, 27 corresponden a coaliciones territoriales con las que tendrá que entenderse a la hora de formar su grupo parlamentario. O sea que, dicho más claro, con ordenar su propia casa tiene, por el momento, bastante.

Y de Albert Rivera, eventual ganador para muchos, que ha tocado suelo cuando soñaba con elevar altos vuelos, sabemos que está dispuesto a abstenerse en aras de facilitar, habrá que reconocer el arduo sacrificio del muchacho, la gobernabilidad de la patria y sus indígenas, aunque se le vea, y cierto es que sin grandes esfuerzos ya se le avistaba antes, el plumero como a kilómetros vista.

Predigo que tendremos que volver a votar. Elecciones que habrían de ser ruinosas para el PSOE porque otro buen manojo de votantes, por si ya sé le fueron pocos, marcharían a los brazos de PODEMOS y balsámicas para el #PP que acogería de nuevo en su regazo a los fieles que transitaron buscando refugio transitorio en unos CIUDADANOS que seguirían perdiendo fuelle sin freno.  Para Mayo lo veremos claro…