Después del tremendo susto que toda Francia se llevó la semana pasada, y con ella toda Europa, con la victoria aplastante en varias regiones, aunque sin llegar al 50 % de los votos, del FN, en la segunda vuelta, las fuerzas republicanas francesas se han unido, ha habido más gente votando, y nuevamente se ha evitado que este partido utilice medio país para hacer con él experimentos tipo profesor Bacterio, como ya hacen en las ciudades con alcalde suyo.

Las gentes que tenían, como decimos en Catalunya, el “ay en el corazón”, suspiraron de alivio al conocerse las encuestas que daban ganadores a los adversarios a Marine, Marion y Louis. En Francia es costumbre, por lo menos cuando el FN está por medio, que fuerzas políticas tan distintas se unan o una de ellas se retire para que la otra cierre el paso a los extremistas.

Algo impensable en nuestro país.

Pero esta semana ha sido en Francia una sucesión de carreras contrarreloj, de políticos que se negaban a retirarse de la segunda vuelta e incluso de rocambolescas campañas contra gentes o empresas que se ponían a favor o en contra de Marine Le Pen.

Dos ejemplos claros han sido Bonduelle y el actor cómico y cineasta Dany Boon: la empresa recibió indignados correos de gente que amenazaba con no comprar más sus productos, proveedores que no les darían más género y fábricas que no fabricarían más lo que ellos venden.

El actor, por su lado, nacido en Nord-Pas-de-Calais, donde ambientó su película “Bienvenidos al Norte” y popularizó el “ch’ti” (dialecto local), manifestó en Facebook su rechazo frontal a que Marine Le Pen ganara en su tierra. Como él reside desde hace años en el extranjero, recibió toda clase de críticas e insultos, incluso llamadas al boicot a sus películas y a él mismo.

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Boon es polémico en Francia cuando opina políticamente, sobre todo cuando se trata del judaísmo, que es su actual religión, y su sionismo nada disimulado. Pero han ido de cacería contra él los forofos del FN, entre ellos algunos con una página de Facebook tan extremista que dejaba a Hitler como a un monje franciscano.

Aunque haya triunfado la Democracia, quiero decir las fuerzas republicanas, los políticos deben captar el mensaje de que las clases bajas, que antes votaban a la izquierda, sólo se sienten representadas por los nostálgicos de la extrema derecha, aparentemente apoyada sólo por la Aristocracia y los caciques locales. En estas #Elecciones se ha visto a jóvenes votando a un partido de costumbres y convicciones morales de otro tiempo, a obreros votando a un partido que entiende que ellos deben cobrar poco, trabajar mucho y jamás superar a la clase alta… También se añade la cuestión racial y religiosa: los atentados de Paris han hecho añicos lo que quedaba de la convivencia entre religiones en Francia, por lo menos de convivencia tranquila, y costará mucho rehacerla.

El miedo a los terroristas suicidas, al Estado Islámico y a cualquier loco capaz de comerle el coco a quienes le rodean ha dado más alas al FN que las que tenía, con su simplista concepción de la vida.

Pero el FN también tenía métodos que asustan a medio país: su ataque directo contra la Prensa no afín a ellos, contra la Cultura (el teatro y el cine iban a quedarse sin apoyo) e incluso contra la planificación familiar. Muchas empresas sabían que sus ventas bajarían si apoyaban a Le Pen, tanto en Francia como en el extranjero, el Turismo también bajaría, y menos veían bien que Francia se uniera a la Rusia de Putin, “separándose” de Occidente. #Unión Europea