Tras las elecciones generales, el #PSOE, aparte de ir dando tumbos entre la Gran Coalición y la alianza programática con Podemos y PNV, está en crisis. Una crisis que no ha empezado ahora mismo, pero que es más visible que nunca. Existe un Partido Socialista que ha convencido a más de cinco millones y medio de votantes de que se preocupa por los españoles como fuerza de cambio, por un lado. Sin embargo, por otra parte, no dejan de ser inquietantes las luchas internas por el poder que se están produciendo entre los barones en estos días. Este hecho parece indicar que no existe realmente una preocupación de cambio dentro del Partido y de quienes más mandan en él, pero sí en las bases.

En la mayoría de los periódicos que he podido consultar se comenta que durante el Congreso del PSOE celebrado ayer, que los barones de algunos territorios como Valencia o Castilla-La Mancha, encabezados por Susana Díaz, de Andalucía, están en contra del liderazgo de #Pedro Sánchez en el Partido. En este sentido, cabe destacar que, a pesar de las grandilocuentes palabras de cercanía que lanza hacia la ciudadanía, la presidenta de Andalucía no parece estar preocupada por el futuro de España, sino por su futuro en el Partido. Parece que a partir de febrero ella sería la secretaria general del mismo y podría ser, así, candidata a la presidencia del gobierno en unas hipotéticas elecciones.

Por otra parte, el PP abre la puerta al PSOE para una negociación y un pacto de Gran Coalición, como se ha apuntado anteriormente, y es que el Partido Popular tiene mucho más que ganar en este sentido que el PSOE que, parece que haga lo que haga, está condenado a ir muriendo lentamente.

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Existen periódicos que, lejos de pedir una Gran Coalición, insisten en la unión de PSOE, Podemos y PNV para formar un “frente de izquierdas”. El problema que se pone por delante al leer los comentarios de los lectores, es que la mayoría de ellos coinciden en que hace tiempo que el Partido Socialista y Obrero Español dejó de ser Socialista y Obrero –y yo diría que hasta Español- y, por tanto, de izquierdas. Este problema se puede comprobar también, por supuesto, a la hora de ver la posición de Susana Díaz en el Congreso del PSOE de ayer, que dijo que el enemigo a batir es Podemos, y resaltó su extremismo. ¿Cómo podría un PSOE formar un gobierno de cambio preocupándose por los españoles considerando que Podemos es un enemigo radical?

Por este motivo y por la pérdida de credibilidad –durante años- de un PSOE que durante la campaña electoral ha apelado a los logros que se atribuyen en el pasado, se podría decir que este partido está en una crisis imparable y que, haga lo que haga, tanto en una alianza con el PP como con Podemos, estaría acabado ya que lo primero sería castigado por las bases y lo segundo acentuaría la división interna y el debate entre baronías.

Esta división interna que los medios de comunicación comentan que existe en el PSOE, parecen acentuar mucho más una caída que ya parece irrefrenable. #Susana diaz