A no ser que viva usted de espaldas al mundanal ruido mediático, es casi seguro que desayuna a diario con debates, entrevistas, apariciones, encuestas y un tedioso etcétera que ya ni siquiera le quitan el sueño. La campaña electoral oficial arranca el próximo 4 de diciembre aunque seguramente ya se habrá usted percatado de que vivimos en precampaña desde el día siguiente a las elecciones locales y autonómicas del pasado mes de mayo.

A medida que se acerca el día D del desembarco y ofensiva final electoral se acrecienta el acoso y derribo en las pantallas televisivas de los candidatos emergentes: Albert y Pablo, Pablo y Albert, almacenan más horas de vuelo delante de las cámaras que cualquier dúo cómico de los de la televisión de antaño, ¡y subiendo! El pasado viernes 27 de noviembre, involuntariamente, el bueno de Kant salía a la palestra electoral, solamente un día antes lo había hecho la insolente y atrevida sinceridad del vástago de Rajoy y la tibia reprimenda en forma de colleja del presidente.

Temporada alta y agosto radiante para los talk shows políticos y tertulias varias del escaparate mediático nacional. Los dimes y diretes electorales copan minutos audiovisuales y la red, sobre todo la red: tweets, memes, vídeos, comentarios, el debate está en la calle y en los teclados de millones de españoles convertidos a analistas políticos de la noche a la mañana (tan irónico como indecente como hilarante) y de hooligans sin bufanda vestidos de azul, rojo, naranja o morado; por partes:

Albert Rivera se destapa definitivamente como el candidato oficialista del régimen televisivo y metroscópico: aupado por las cada vez más favorables encuestas, la amable entrevista de Pablo Motos en El Hormiguero de Antena 3, recibido al grito de “Presidente, presidente!”, no ha dejado indiferente a casi nadie, especialmente si la comparamos con la áspera actitud con la que interrogó al candidato de #Podemos, en un vídeo que ya se ha convertido en viral.

Vídeos destacados del día

Pablo Iglesias no se queda corto en su desfile por los platós, acompañado, cual cantante de country sureño convertido a político, por su inseparable guitarra, le cantó su canto de sirena a Pablo Motos y a Mª Teresa Campos, a la luz de los pobres resultados que ofrecen las encuestas. Uno que sube, uno que, según dicen, baja, y otro que ni está ni se le espera: el presidente Rajoy se lo pasó como un crío en el Tiempo de Juego de la COPE, pero le falta tiempo, nunca mejor dicho, para declinar cualquier debate o presumir de fiel escudera; la táctica del avestruz en política es tan desaconsejable como impredecible, quedan dos semanas para aferrarse a un clavo ardiendo, la última bala puede pegársela Soraya en los pies de barro de Mariano.

Y por último Pedro, líder de un socialismo que bascula en los últimos tiempos de derecha a izquierda según la marea y a quien la irrupción de C’s y Podemos parece haberle afectado más que a nadie, aunque paradójicamente ha recuperado esferas de poder autonómico y municipal que ya parecían perdidas para siempre.

Se abren dos semanas intensas para las voluntades electorales más volátiles. Más que nunca hay millones de votos indecisos que a estas horas todavía no tienen dueño, pero si hay algo seguro es que se va a pelear cada papeleta hasta el último suspiro. #Ciudadanos #20D